Opinión

Violencia en los colegios: ¿Qué hay detrás y cómo actuar?

El Heraldo Austral

Las manifestaciones vistas en los establecimientos educacionales tienen múltiples causales, y una de ellas sería la implementación de acciones de represión equivocadas. El foco habría que colocarlo en estrategias de convivencia saludables. Académica de U. San Sebastián, lo explica.

Toda iniciativa que implique control “corre el riesgo de mantener culturas violentas y no educar en ciudadanía”, dice la psicóloga educacional de la U. San Sebastián (USS), Ximena Rojas. 

 La imagen de un estudiante incendiándose por manipular una bomba molotov es la punta de un iceberg en lo que se refiere a manifestaciones de violencia en los establecimientos educacionales.

 El enfrentamiento que han tenido los jóvenes con la autoridad, y las medidas que se han tomado para controlar desmanes y desórdenes dentro y fuera de los recintos, también evidencian un problema que va en aumento.

 A juicio de la psicóloga USS, para analizar el problema de la violencia en los colegios “se debe enfocar el análisis sobre la convivencia saludable más que en la violencia misma”. A juicio de la profesional “pensar que se disminuirá la violencia porque se prohíben los celulares o revisamos las mochilas para asegurar que los estudiantes no traigan armas al colegio, es un error y además, es instalar una problemática que es social e institucional, en las personas como sujetos individuales, poniendo etiquetas de delincuentes o casos psiquiátricos”.

 Para Rojas, resulta importante diferenciar disciplina escolar de convivencia. “La disciplina en el colegio es parte de la convivencia. Por eso el acento no debería enfocarse en aquellas iniciativas que impliquen control porque se corre el riesgo de mantener culturas violentas, basadas en la desconfianza en vez de educar en ciudadanía o habilidades socioemocionales que nos permitirían una convivencia saludable. La escuela debería ser un espacio de protección”, comenta la especialista.

 En este sentido, la académica USS puntualiza que las señales que otorgan iniciativas como quitar los celulares”, “revisar las mochilas” o la discusión sobre el proyecto aula segura, lo que hacen es “instalar o reafirmar culturas escolares basadas en la desconfianza”.

 Precisa que “la desconfianza en las instituciones como la escuela, es un tema bastante antiguo, que trae consigo consecuencias sociales mucho más amplias que sólo el daño que puedan producir los actos considerados violentos, que no se intenta desmerecerlos, pero  iniciativas como las mencionadas, no apuntan a un núcleo problemático complejo como es la convivencia, sus sentidos y fundamentos, aquello implica confiar en que la escuela es una institución que cumple con una función de educar en ciudadanía, aprender a ser buenos vecinos, compañeros, ciudadanos y buenos terrícolas, habitantes de nuestra tierra”.