Esta novela nos lleva a conocer a un niño huérfano que vive en un pueblo de Estados Unidos a orillas del rio Mississippi por allí por 1850. Estaremos con él solo algunos meses, pero seremos testigos de una vida intensa llena de aventuras y acontecimientos.
Se llama Tom Sawyer y es la oveja negra del rebaño. No sigue las reglas, va por vía libre y es el dolor de cabeza permanente de su tía Polly que trata de llevarlo por el buen camino, amén del sufrimiento del maestro de la escuelita donde a veces asiste Tom, cuando no hace la cimarra.
A través de Tom conoceremos a su pandilla, muy especialmente a Huckleberry Finn, quien ni siquiera es oveja negra, porque no pertenece a ningún rebaño.
Es notable como el relato nos lleva por los avatares, travesuras e infortunios de la vida de Tom, sus supersticiones y temores ¿Quién no los tuvo?, la capacidad y el ingenio para salir de dificultades que serían difíciles para un adulto y la irrupción de los primeros amores de chiquillo surgidos en medio del juego y las complicidades.
Pocas novelas logran que podamos volver a la infancia con esta intensidad y conexión. El regreso a esa patria ancha y libre, cuando aún éramos puros e inocentes. Es aún más fuerte, para quienes vivíamos en el campo y estudiamos en una escuelita rural. Allí el juego y la entretención lo proveía la naturaleza y era al aire libre. Lo mejor de todo eran los recreos. Si el patio se quedaba chico allí estaba el bosque para seguir los juegos. No había entonces ni computadores ni tablets ni teléfonos celulares.
En este caso, es imposible hablar de este libro sin decir unas palabras sobre su autor. Samuel Langhorne Clemens era único. Estas aventuras se basan en las propias experiencias de su infancia y de algunos compañeros de barrabasadas de aquel entonces. Quien se hizo conocido como Mark Twain (el origen del seudónimo es genial) tuvo varios oficios antes de hacerse escritor. Y fue un adelantado a su tiempo en muchas facetas. Al final de su vida se declaró antiimperialista, promotor de los derechos civiles y partidario del derecho a voto de las mujeres.
Algunos dicen que es el padre de la literatura estadounidense. Lo más importante es que se puede seguir disfrutando de su obra, sus relatos plenos de ingenio y de novelas como Las aventuras de Tom Sawyer, sobre este muchacho que quizás siempre quisimos ser. Al menos en parte. Y que es recomendable leer de niño y después en la vida adulta cuando ha pasado buena cantidad de agua del río Mississippi bajo los puentes. O del río que podamos tener cerca de casa.