La notable frase del historiador británico Lord Acton “El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente” ha pasado a la historia como un acierto. Y en este libro García Márquez lo ratifica una y mil veces, contando cómo este patriarca, que es un general, un dictador de larga data, un tirano opresor que parece inmortal, ha corrompido todo lo que toca en su régimen de espanto, y ahora avanza en su declive, en su deterioro físico y del alma y se aproxima por fin, desde el otoño al invierno de su existencia, enfermo de una soledad telúrica.
Gabo narra hechos, anécdotas y descripciones haciendo gala de su talento de domador de las palabras, las que andaban dispersas en el monte, las rodea, las hace parte del rebaño del lenguaje, las ordena, y hace coreografías de encanto, no las deja reposar, no les pone ningún punto aparte para que descansen, ni un diálogo para que se refrigeren y en 300 páginas incansables, compone esta obra de arte, una de las mejor logradas de su creación literaria.
He aquí el realismo mágico en su máxima expresión para contar el declive de este dictador, que ejerce su poder absoluto desde tiempos inmemoriales, en alguna república bañada por las cálidas aguas del Caribe.
Y justamente, cuando Gabo lo escribió, la América Latina estaba llena de dictadores en el poder, por lo que este no es un libro inocente. De él, dijo Gabo que fue el libro que siempre quiso escribir, y también el que más le costó terminarlo. Durante su bloqueo escritor, vivía en Barcelona y tuvo que viajar al Caribe para recordar cómo era la luz y el calor en esos lares y recoger la inspiración que necesitaba para acabarlo.
Y yo también debo decir que ha sido el libro de Gabo que más me ha costado leer, he tenido que mantener la concentración al máximo para no perderme nada de estas frases que deslumbran, aunque cuenten casi lo mismo. Hay que ir paso a paso, atento a los cambios de narrador que se dan en la misma frase, navegando por los seis bloques en que rogué por un punto aparte o un pequeño diálogo, (el último bloque es una “corta” oración de 59 páginas). Sin embargo, aunque estas oraciones sean interminables, son joyas del lenguaje. Este otoño del patriarca es una maravilla de lectura.
Aparte del protagonista excluyente, los personajes secundarios son satélites bajo la larga sombra del dictador y, sin embargo, muchos de ellos son únicos. Destacan la madre, Bendición Alvarado, que a su muerte fue canonizada por orden del hijo, y la mujer que logró penetrar en ese corazón que solo se alimentaba del poder. Fue la madre de su único hijo reconocido. Ambos serán odiados por el pueblo oprimido, sólo porque le importan al odiado principal.
Esta novela, me ha recordado a otras obras notables sobre dictadores latinoamericanos como La fiesta del chivo de Mario Vargas Llosa y Señor Presidente de Miguel Ángel Asturias. Curiosamente, los tres autores latinoamericanos se ganaron el premio Nobel. Hace bien escribir novelas que saquen al pizarrón a los dictadores.