• 22 de Octubre

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¿Qué sientes cuando sales a tu jardín en medio de la noche y miras hacia arriba, para ver en la penumbra cómo un bulto cae del cielo en paracaídas y aterriza al lado tuyo? Pues, esto es lo que le ocurrió a la maestra Angele Levrault de Ste.-Mere- Église, un pueblito de Normandía en la medianoche del 5 al 6 de junio de 1944. Después de despertarse, había salido en batín a su jardín para saber qué diablos ocurría con tanto ruido y resplandores, cuando el soldado paracaidista estadounidense Robert Murphy casi le cae encima, armado hasta los dientes y con la cara ennegrecida.

Luego del terror inicial, y después que esa aparición se pusiera un dedo en los labios haciendo el universal gesto de silencio (los enemigos estaban muy cerca), comenzó a darse cuenta de lo que podía significar: La anciana maestra francesa fue una de las primeras testigos de lo que después conmocionó al mundo: el desembarco y la invasión de Normandía, para expulsar de Francia y de la Europa ocupada a las huestes de Hitler.

Y esta es una de las historias personales escritas en estas páginas de “El día más largo”, hábilmente entretejidas con la narración de la historia grande de esta gesta bélica, que ha dado origen a tanta literatura, textos de historia, películas, reportajes y conmemoraciones.

Son 346 páginas. Cornelius Ryan, que, como reportero de guerra, vivió parte de lo que relata, entrevistó a mil personas de todos los bandos y tras diez años de duro trabajo logra publicar en 1959, este clásico del relato bélico, fuente de inspiración para otros autores, en que logra transmitir como nadie las experiencias vitales de las personas, sin perder la consistencia en cuanto al desarrollo estratégico y las descripciones relevantes de la batalla.

La antigua película homónima, de millonario presupuesto, con actores de la talla de Sean Connery, Robert Mitchum, Richard Burton y Henry Fonda entre otros, que, aunque está muy bien, no le hace honor a lo escrito por Cornelius. Como casi siempre, gana el libro.