• 21 de Octubre

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Desintegración familiar: consecuencias y efectos emocionales en los niños

Dr. Franco Lotito Catino

Conferencista, escritor e investigador (PUC)


Hoy en día, se habla mucho de la “desintegración de la familia”, un concepto que hace alusión al quiebre o ruptura de los lazos y la estructura tradicional de una familia, condición que está marcada por: (a) la ausencia de uno, o incluso, de ambos padres, (b) por conflictos internos que afectan gravemente la dinámica familiar.

Este fenómeno se manifiesta de diversas maneras, a saber: divorcios, separaciones, fallecimiento de uno de los integrantes de la familia, problemas de convivencia, presencia de violencia intrafamiliar, consumo de drogas y alcohol, delincuencia.

Las consecuencias de la desintegración familiar pueden ser muy diversas, afectando a todos los integrantes de la familia, pero por sobre todo, al desarrollo emocional de los niños. Revisemos algunas de estas consecuencias:

  1. Divorcio o separación de los padres: la disolución del vínculo es una de las causas más comunes de desintegración familiar, lo que conduce a la separación física de los padres y a una reconfiguración de la dinámica familiar.
  2. Fallecimiento de un miembro: la pérdida de un padre, madre o hijo(a) puede generar un impacto emocional significativo y, por lo mismo, alterar la estructura familiar.
  3. Ausencia o abandono: la falta de uno de los padres, ya sea debido a razones laborales, estar en la cárcel o por abandono voluntario, puede generar sentimientos de inseguridad y desequilibrio familiar.
  4. Conflictos familiares: la violencia intrafamiliar, las adicciones a las drogas o al alcohol de uno o de ambos padres, los problemas de comunicación, la falta de apoyo emocional, etc., pueden conducir a la desintegración de la familia, afectando la estabilidad y el bienestar de todos sus integrantes.

Ahora bien, al analizar los efectos que puede tener la desintegración familiar, estos pueden ser de diversa naturaleza:

  1. Generación de problemas emocionales y psicológicos: los niños y adolescentes pueden experimentar (a) baja autoestima, (b) ansiedad y angustia, (c) síntomas depresivos, (d) dificultad para establecer relaciones interpersonales saludables, (e) desarrollar problemas de conducta: rebeldía, agresividad, etc.
  2. Dificultades académicas: la desintegración familiar puede afectar el rendimiento escolar, problemas y trastornos de aprendizaje, bajo rendimiento académico, repetición de cursos y deserción escolar.
  3. Problemas de adaptación social: la falta de un referente familiar y la incapacidad para establecer vínculos afectivos de calidad, pueden dificultar la adaptación social de los niños y adolescentes.
  4. Riesgos asociados a la salud: en algunos casos, la desintegración familiar puede aumentar los riesgos de consumo de drogas, alcohol, problemas de salud mental y conductas delictivas.

Dado el gran impacto que tiene la desintegración familiar, resulta fundamental brindar apoyo psicológico a los integrantes de la familia a fin de poder afrontar de buena manera las dificultades emocionales y ser capaces de adaptar la dinámica familiar a la nueva situación.