Hoy en día, se habla mucho de la “desintegración de la familia”, un concepto que hace alusión al quiebre o ruptura de los lazos y la estructura tradicional de una familia, condición que está marcada por: (a) la ausencia de uno, o incluso, de ambos padres, (b) por conflictos internos que afectan gravemente la dinámica familiar.
Este fenómeno se manifiesta de diversas maneras, a saber: divorcios, separaciones, fallecimiento de uno de los integrantes de la familia, problemas de convivencia, presencia de violencia intrafamiliar, consumo de drogas y alcohol, delincuencia.
Las consecuencias de la desintegración familiar pueden ser muy diversas, afectando a todos los integrantes de la familia, pero por sobre todo, al desarrollo emocional de los niños. Revisemos algunas de estas consecuencias:
- Divorcio o separación de los padres: la disolución del vínculo es una de las causas más comunes de desintegración familiar, lo que conduce a la separación física de los padres y a una reconfiguración de la dinámica familiar.
- Fallecimiento de un miembro: la pérdida de un padre, madre o hijo(a) puede generar un impacto emocional significativo y, por lo mismo, alterar la estructura familiar.
- Ausencia o abandono: la falta de uno de los padres, ya sea debido a razones laborales, estar en la cárcel o por abandono voluntario, puede generar sentimientos de inseguridad y desequilibrio familiar.
- Conflictos familiares: la violencia intrafamiliar, las adicciones a las drogas o al alcohol de uno o de ambos padres, los problemas de comunicación, la falta de apoyo emocional, etc., pueden conducir a la desintegración de la familia, afectando la estabilidad y el bienestar de todos sus integrantes.
Ahora bien, al analizar los efectos que puede tener la desintegración familiar, estos pueden ser de diversa naturaleza:
- Generación de problemas emocionales y psicológicos: los niños y adolescentes pueden experimentar (a) baja autoestima, (b) ansiedad y angustia, (c) síntomas depresivos, (d) dificultad para establecer relaciones interpersonales saludables, (e) desarrollar problemas de conducta: rebeldía, agresividad, etc.
- Dificultades académicas: la desintegración familiar puede afectar el rendimiento escolar, problemas y trastornos de aprendizaje, bajo rendimiento académico, repetición de cursos y deserción escolar.
- Problemas de adaptación social: la falta de un referente familiar y la incapacidad para establecer vínculos afectivos de calidad, pueden dificultar la adaptación social de los niños y adolescentes.
- Riesgos asociados a la salud: en algunos casos, la desintegración familiar puede aumentar los riesgos de consumo de drogas, alcohol, problemas de salud mental y conductas delictivas.
Dado el gran impacto que tiene la desintegración familiar, resulta fundamental brindar apoyo psicológico a los integrantes de la familia a fin de poder afrontar de buena manera las dificultades emocionales y ser capaces de adaptar la dinámica familiar a la nueva situación.