• 03 de Noviembre

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Comprando voluntades: cuando el soborno y la corrupción dejan de ser excepciones

Dr. Franco Lotito Catino

Conferencista, escritor e investigador (PUC)

 

“El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente” (Lord Acton).

 


¿Ha escuchado o leído alguna vez acerca de la existencia de un “Manual para coimeros”? Bueno, así como existe un "Manual del perfecto idiota latinoamericano", una obra escrita en forma conjunta por Álvaro Vargas Llosa, Plinio Mendoza y Carlos Montaner, también existe un "Manual del perfecto coimero", manual que ha sido estudiado profundamente por todos aquellos que se dedican a “practicar este arte” –tanto en nuestro país como en el resto del mundo–, con gran regularidad e impunidad.

Hoy en día, estamos rodeados por un numeroso contingente de sujetos corruptos que hacen de las suyas a nivel nacional e internacional, y a todos nosotros nos ha tocado conocer casos donde la estafa, el  lavado de activos, el soborno y la coima están presentes en las “altas, medianas y bajas esferas”: en empresas privadas y del Estado, a nivel de abogados, fiscales, notarios, jueces, policías, alcaldes, militares, etc. En todos estos ámbitos se hacen correr enormes cantidades de dinero de unas manos a otras, a cambio de:

(a) Adulterar los reportes de producción minera con el fin de recibir jugosos bonos.

(b) Acceder a grandes privilegios a cambio de favores y garantías especiales, practicando el tráfico de influencias.

(c) Recibir información privilegiada para concretar negocios multimillonarios.

(d) Obtener puestos de trabajos altamente lucrativos y muy bien remunerados en empresas del Estado, reparticiones del Estado y en embajadas.

(e) Obtener autorización y visto bueno del Estado para llevar a cabo proyectos contaminantes y dañinos para la salud y el medio ambiente.

(f) Acordar jugosos contratos con el Estado que terminan malogrados y con la pérdida de cientos de millones de dólares.

(g) Recibir aportes millonarios para financiar a parlamentarios y partidos políticos.

Innecesario señalar que casi nunca se encuentra a los culpables de embolsarse cifras suculentas y astronómicas de dinero público. Y hay que decirlo en voz alta: ante tanta impunidad y “extrañas” circunstancias, siempre hay algo que huele a podrido.

Es precisamente por eso, que en nuestro país –y también en España y Latinoamérica– existen varias expresiones para referirse al “acto de coimear”, tanto así, que el periodista Gazi Jalil tuvo el cuidado de seleccionarlas y reunirlas en un sólo lugar. Ahora bien, de acuerdo con el diccionario de la Real Academia Española, una "coima" corresponde a una "dádiva con la que se soborna" a determinadas personas, en tanto que un "coimero" es aquél sujeto "que da o recibe coimas".

Dicho esto, revisemos la rica recopilación de conceptos realizada por Jalil. Entre otros conceptos, aparte de “soborno” y “coima”, el Sr. Jalil señala las siguientes expresiones: “llegar a un arreglín”, “hacer un enjuague”, “sacar una tajada”, “ponerse con algo”, “aceitar el engranaje”, “dar la mordida”, “hacerse un billetín extra”, “la untada”. 

Ser coimero es un muy buen negocio y es, por cierto, altamente rentable: hay tarifas para todos los gustos y para todos los bolsillos.