• 07 de Septiembre

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Se quema y no lo siente: el peligro invisible del guatero en personas con diabetes

La neuropatía diabética puede eliminar por completo la sensación de dolor y calor en los pies. Una diabetóloga explica cómo una quemadura no percibida puede terminar en amputación.


El invierno invita a buscar el calor de forma rápida, pero para las personas que viven con diabetes, la manera en que calientan sus pies puede convertirse en una urgencia médica. Una práctica tan tradicional en Chile como usar un guatero puede desencadenar complicaciones severas que comprometen la extremidad del paciente, advierte la doctora Patricia Gómez, diabetóloga del Centro Médico Nueva Estoril.

Según datos del Ministerio de Salud y estudios clínicos recientes, en Chile la diabetes afecta a cerca del 12% de la población adulta, y hasta un 15% de quienes la padecen desarrollará pie diabético a lo largo de su vida. El impacto es especialmente grave en las amputaciones: cerca del 68% de las amputaciones de extremidades inferiores en el país ocurre en pacientes diabéticos, y un 80% de estos casos estuvo precedido por una úlcera que pudo haberse evitado con controles y cuidados oportunos.

La Dra. Gómez explica que el origen del problema es la neuropatía diabética, una de las complicaciones crónicas más frecuentes cuando la glucosa se mantiene elevada de forma sostenida en el tiempo. "Es una complicación que daña los nervios periféricos, disminuyendo o eliminando la capacidad del paciente para sentir en forma apropiada el dolor o los cambios de temperatura en los pies", señala la doctora.

Una quemadura que no se siente

Según la Dra. Gómez, el mayor riesgo de usar guatero, calientacama o estufa es sufrir una quemadura grave sin darse cuenta, muchas veces hasta horas después. "Una persona con neuropatía puede quedarse dormida con un guatero o muy cerca de una estufa y no darse cuenta de que el calor está destruyendo sus capas de piel y generando una quemadura. Se pierde la señal del dolor que le advierte que su piel está sufriendo", explica.

Una vez producida la lesión, el panorama se complica: "En un paciente con diabetes una quemadura es una urgencia. El daño en la piel permite el ingreso de infecciones graves; la mala circulación periférica y la alteración en la cicatrización elevan el riesgo de necrosis e incluso de amputación", advierte la diabetóloga.

 


Heridas que pueden tardar meses en sanar

La doctora precisa que, en pacientes con mal control metabólico, este tipo de heridas puede demorar semanas o meses en cerrar, con riesgo de derivar en una úlcera crónica que requiera curaciones avanzadas y prolongadas.

Cómo calentar los pies de forma segura

La recomendación de la especialista es clara: evitar por completo el calor directo. En su lugar, sugiere recurrir al aislamiento térmico y al cuidado diario de la piel:

  • Usar calcetines de fibras naturales (algodón o lana), sin elásticos apretados ni costuras gruesas, que retengan el calor corporal.
  • Aplicar crema humectante a diario para evitar grietas en los pies.

Qué hacer frente a una quemadura

Ante una quemadura, la Dra. Gómez recomienda actuar con rapidez: aplicar agua corriente a temperatura ambiente durante 10 a 15 minutos, evitando hielo u otros líquidos o cremas. Luego, cubrir la herida con una gasa estéril seca, sin romper las ampollas si están presentes.

"Debido al déficit sensitivo de un pie diabético, es indispensable acudir inmediatamente a un servicio de urgencia para una evaluación clínica. A veces algo que puede parecer superficial puede tener un daño profundo que requiera un manejo especializado, y así prevenir complicaciones más serias", enfatiza la especialista.

La doctora concluye con un llamado directo: "Las consecuencias de una quemadura en un pie diabético pueden ser permanentes. Este invierno, cambia el guatero por un abrigo seguro. La neuropatía diabética es silenciosa: no hay que esperar a ver una herida para tomar precauciones. Revisar los pies a diario, hidratarlos correctamente y alejarlos del calor directo."