Al iniciar el mes de octubre celebramos a dos actores fundamentales en la escuela, los asistentes de la educación y los docentes. El primero y el cinco de octubre nos recuerdan que la educación ocurre a partir de interacciones humanas, que construyen vínculos y relaciones que facilitan y promueven el aprendizaje.
Ser docente es despertar la curiosidad y gatillar el interés por aprender, reconocer capacidades, encontrar distintas maneras de explicar y acompañar a cada estudiante en su propio proceso. Los asistentes de la educación generalmente acompañan los recreos y suelen construir relaciones de cuidado con los y las estudiantes. Desde sus distintos saberes y funciones, construyen vínculos, generan confianza y hacen posible gran parte de esas experiencias cotidianas que dan forma a la vida escolar.
Cuando pensamos en la relevancia de los y las profesoras, muchas veces la primera imagen que aparece es frente a sus estudiantes dentro de una sala. Es parte de la realidad, pero incompleta. En una escuela se aprende también en una conversación, en el recreo, en el patio y en el juego. Y detrás de cada una de esas experiencias existen adultos que observan, acompañan y abren oportunidades para aprender.
Lo vemos permanentemente en nuestro trabajo en Fundación Patio Vivo. Cuando un patio comienza a transformarse en un espacio educativo, también cambian los modos en que la comunidad interactúa. Docentes, asistentes de la educación y equipos directivos comienzan a descubrir oportunidades para enseñar desde aquello que saben y hacen.
Esa mirada está en el centro de nuestra Metodología Aula Abierta. La sala de clases no es el único lugar donde ocurre el aprendizaje. El patio y la naturaleza también pueden convertirse en escenarios pedagógicos donde observar, experimentar, medir, leer, conversar, jugar y resolver problemas.
Salir de la sala no significa trasladar la misma clase unos metros más allá. Significa preguntarnos qué posibilidades aparecen cuando cambia el espacio. Un árbol puede abrir una conversación sobre ciencias, un huerto trabajar matemáticas y lenguaje, y el juego desarrollar otras habilidades. El entorno deja de ser solamente el lugar donde ocurre la educación y comienza a ser parte de ella. Cuando realizamos el ejercicio de movilizar el aprendizaje al exterior, comienza a aparecer la pregunta ¿por qué enseñar siempre adentro, entre cuatro paredes, si tenemos más naturaleza, estímulos y posibilidades en el patio escolar?
Con el propósito de enriquecer la experiencia educativa desde el aprendizaje al aire libre, junto a Fundación Olivo, el próximo 28 de octubre realizaremos en Santiago la cuarta versión del Encuentro Red Patio Vivo. Será una instancia para que docentes y equipos educativos compartan experiencias y aprendan sobre la Metodología Aula Abierta y el aprendizaje al aire libre. En estos días de reconocimiento a docentes y asistentes de la educación, tenemos una buena oportunidad para celebrar una profesión que ocurre todos los días y que muchas veces excede aquello que podemos ver. Transformar la educación requiere nuevos espacios y metodologías, pero sobre todo personas que llenen de sentido las experiencias de aprendizaje.