¿Es la seguridad un tema politizado? Las cartas de las últimas dos semanas publicadas en este medio parecen decir que sí. La semana pasada escribí una columna, también en este medio, sobre el rol, las atribuciones y la capacidad de los municipios para abordar la seguridad. Un debate sobre las instituciones encargadas de la lucha contra la delincuencia y la relación entre colaboración y autonomía. No se trataba puntualmente de evaluar lo que ha hecho este municipio, ni de cuestionar los montos públicos destinados. El contenido apuntaba al contrato social, a la delegación de la fuerza y al lugar que ocupan los municipios en esa estructura. Un debate nacional con su natural relación comunal. Sin embargo, el alcalde no responde a ese contenido, sino que aprovecha para enumerar las acciones del plan de seguridad municipal. ¿Por qué?
La respuesta del alcalde a esta columna, publicada el jueves, es sorprendente. ¿La enumeración de acciones atiende una explicación o una defensa? ¿Defensa de qué? No se entiende. En el marco del desconcierto, se incluye otra crítica más al ex alcalde de la comuna Ramón Bahamonde. Es la segunda vez en dos semanas. Nada se dice de otros gobiernos municipales que lo anteceden, como lo realizado en seguridad por Álvaro Berger o por Eduardo Cerón. Coincide que el ex alcalde es además candidato a diputado por el distrito 25 en la próxima elección. ¿Corresponde que el alcalde haga evaluaciones públicas centradas en un solo gobierno anterior, en pleno contexto electoral? ¿En qué benefician esas intervenciones a la comunidad? ¿Se politiza el problema de la seguridad en Puerto Varas?
El aporte del trabajo municipal en seguridad no se desmerece ni se ningunea, lejos de eso, obliga a pensar en la dependencia que construye, el monto que envuelve y la necesidad de crear una verdadera política nacional que ordene y coordine los esfuerzos en seguridad, asumiendo las atribuciones de cada una de las instituciones involucradas. Eso incluso puede implicar una participación mayor de los municipios, integrando líneas de financiamiento a nivel central de manera específica, así como modificaciones en sus atribuciones. Colaborar y protocolizar los esfuerzos institucionales en seguridad es parte del proceso. Esto no vulnera la empatía por la función que realizan día a día los equipos de trabajo asociados a la función de seguridad municipal. No se trata de eso.
En la columna del alcalde sorprende el triunfalismo con que se menciona una cifra histórica en el gasto municipal en seguridad, para un impacto que nadie podría decir es motivo de tremendas celebraciones. Recuerda parte del debate expuesto: ¿El presupuesto más alto es el más exitoso? ¿La comuna más segura es la que más gasta? Tanto es así que cientos de millones después nadie podría negar que queda mucho por hacer, tanto en prevención, contención y rehabilitación. Esto no es desmerecer lo que se ha hecho, pero cuesta imaginar que Puerto Varas es más seguro de lo que fue en su pasado reciente. Las cosas no son como eran, cierto, la realidad es otra, cierto. La adaptación a los cambios obliga prudencia. Se podría pensar, si no se hiciera todo lo que se ha hecho, el caos sería reino. Pero incluso así, la percepción ciudadana no es solo un dato fantasma, no es solo un aire desagradecido y desagradable. La percepción ciudadana tiene resonancia a nivel nacional. Y Puerto Varas no es una república independiente. No por nada el tema seguridad es probablemente el más importante de este año electoral.
Para abordar el tema seguridad no es necesario convertir un debate meritorio en una disputa por crédito o culpa. El justo cuestionamiento sobre el rol de las instituciones, capacidades, coordinación, no debería ser motivo para activar el discurso político de cuenta pública municipal en cuanto a lo que se ha realizado en seguridad. Acusar ausencia de datos, prevalencia de mero discurso, intenciones mezquinas de protagonismo, son descargos caricaturescos y marginadores que no se condicen con el rol de los medios de comunicación. Proclamar ignorancia ajena como explicación y respuesta es una manera de enfrentar el debate propuesto que no corresponde al cargo. Y el cargo de alcalde va más allá del alcalde. Los medios de comunicación, y quienes participan de los medios, tienen un rol y vocación de servicio público. Cuestionar lo que pasa en seguridad a nivel comunal y nacional no es un ataque, es un asunto del oficio. Por su parte, el cargo de alcalde tampoco es para evaluar de manera pública y reiterativa a los candidatos a la elección de noviembre que antes fueron alcalde de la comuna.
¿Está politizado el tema de seguridad en Puerto Varas? Al menos durante estas semanas sí lo parece. Se hace nítido y literal que la acción en seguridad municipal sirve a modo de relato particular, y se aplica como una lanza y un escudo. La acción de seguridad municipal se politiza cuando se hace bandera para fines particulares, humores y sensaciones. Decir que son solo discursos, búsqueda de titulares, polémica, contrasta tanto con el slogan del municipio: “Puerto Varas somos todos”. Curiosamente en seguridad a veces sobran las rejas y los candados.