Opinión

Radiografía del Estrés Laboral

El Heraldo Austral

Ignacio Toloza Mella

Académico de Tecnología Médica

Universidad San Sebastián, sede De la Patagonia.

Los problemas en zonas cervicales o lumbares son un mal de nuestra época. Es cosa de ver la posición de curvatura de las personas frente a una estación de trabajo, la cual se adopta durante gran parte de la jornada laboral. Lo mismo pasa con una inclinación pronunciada al mirar el teléfono. Para qué decir la postura que se tiene mientras se mira la televisión; posiciones dignas de un gimnasta, pero que responden a malos hábitos que, a veces, también son favorecidos por el estrés del día a día.

Estas posiciones afectan la calidad de vida de un gran porcentaje de la población, que por motivos laborales, no siempre genera los espacios para una rutina de actividad física que mejore las condiciones musculares e impide la liberación de endorfinas que puedan liberar una carga de estrés que silenciosamente impacta en la salud de las personas.

Debido a esta situación, se ha experimentado un alza en las solicitudes de radiografía en atención primaria de zona cervical por diagnósticos de cervicobraquialgia, como también consultas de la zona lumbar por afección de la conocida lumbociática.

En nuestra zona geográfica (sur del país), los factores asociados comúnmente a estas lesiones son la debilidad muscular, posturas repetitivas, forzadas y mantenidas por largo tiempo, temperaturas bajas y estrés o ansiedad.

A veces el dolor de las contracturas se puede irradiar hacia otra zona, produciendo dolores de cabeza, mareos y sensación de adormecimiento en extremidades; cuando se realiza un esfuerzo físico, una serie de desechos metabólicos se van acumulando dentro de las fibras musculares lo que hace que la sangre no llegue de manera adecuada y por esto los desechos tóxicos de las fibras musculares no son capaces de eliminarse.

En este contexto, cada vez es mayor el cúmulo de toxinas que finalmente irrita las terminaciones nerviosas provocando dolor localizado e irradiado y, como consecuencia de ésta, aumentan los casos de contractura, presentándose dureza, mayor tensión y por lo tanto una capacidad disminuida del movimiento del músculo.

El estrés es el factor más importante para provocar la compresión de un nervio como el ciático debido a que el nivel emocional y las situaciones de ansiedad hacen que el hígado funcione en un desequilibrio enérgico hacia organismo, y generando en el caso de la zona cervical una rotación de las vértebras cervicales, provocando dolor a la región del hombro.

En el caso de no tratar inmediatamente una alerta de lumbociática por contractura, ésta producirá dolor al irritar y activar los nervios que pasan por la zona muscular, comprimiendo las arterias y produciéndose una disminución en la oxigenación, aumentando la contractura y la intensidad del dolor.

Al no tratarla terminará fibrosándose y, en una etapa futura, producirá desequilibrios musculares que afectarán a las articulaciones, pudiendo desencadenar problemas más importantes como hernias discales, artrosis, artritis, tendinitis, perdiendo la flexibilidad y elasticidad. Los ligamentos que se encuentran alrededor de los discos vertebrales pueden volverse frágiles y rasgarse con mayor facilidad produciéndose una hernia de disco la que generará presión sobre los nervios espinales adyacentes (radiculopatía) lo que provoca síntomas dolorosos.

El llamado es acudir a un médico cuando se comienza con alguno de los síntomas antes mencionados con el fin de evitar llegar a las consecuencias en las cuales se deba recurrir a una intervención quirúrgica.