• 21 de Octubre

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Un Proyecto de Plan Regulador para Puerto Varas (PRC) propuesto por la actual administración Municipal, que multiplica por cuatro el área urbana de la ciudad y que funde Puerto Varas con Llanquihue, se encuentra hoy en evaluación por parte del Gobierno Regional (GORE) para recomendar su rechazo o aprobación al Consejo Regional (CORE) previo a seguir su trámite a Contraloría. Frenado por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU) por irregularidades de forma y de fondo, su rechazo es respaldado por un Informe en Derecho que tanto el Municipio como el Seremi del MINVU intentan mantener en las sombras. Es que, en esto, que parece un proceso más de evaluación pública, está en juego el futuro de la vocación de la Región de Los Lagos como destino Turístico y la calidad de vida en las ciudades de Llanquihue, Puerto Varas y probablemente también, Alerce y Puerto Montt.

Porque el ordenamiento territorial y especialmente las áreas urbanas de las ciudades son, desde el siglo pasado, el campo de batalla donde chocan intereses incompatibles.

Por una parte, los “desarrolladores”, los bancos y aquellos políticos que en nombre del “desarrollo y el empleo” o de la “vivienda social” se benefician de la especulación inmobiliaria tras la maximización de la renta y el crecimiento ilimitado de las ciudades, para vender y arrendar hectáreas en metros cuadrados y casco puro en edificios de alta densidad. Ellos son amigos del automóvil y de las carreteras para impulsar ese crecimiento que obliga al Estado a proveer los escasos servicios públicos de vías, veredas, salud, seguridad, sanitarios, energía, vivienda social, áreas verdes y espacios públicos. El protagonismo de estos desarrolladores a través de conocidas organizaciones gremiales y recientemente Fundaciones bien financiadas, son fuente de conocido engaño, corrupción y despojo, destruyendo la calidad de vida e identidad de las ciudades más atractivas a su paso. Ha sido la experiencia de Puerto Montt y es la que vivimos hoy ciudades como La Serena, Viña del Mar, Pucón, Llanquihue y Puerto Varas con diversa intensidad.

Bajo esta dinámica salpicada de “expertos”, de Áreas Metropolitanas y Conurbación, surge espontánea y amorfa la Mega Ciudad, ese brutal fracaso humano y ecológico de complejos y carreteras urbanas, reconocido como un cáncer desde la postguerra por Europa y Norte América, que han sabido denunciar y contener. Sin embargo, en Latinoamérica y nuestro país, esta dinámica de despojo y destrucción territorial intenta seguir camuflada como “desarrollo”, buscando descaradamente cómplices entre profesionales jóvenes, autoridades, políticos y medios de comunicación. Ellos amenazan hoy, que de nos ser rápidamente aprobado el PRC en cuestión, Puerto Varas será “enterrado en edificios de diez pisos” y “rellenados sus humedales”. Sin embargo, los tres edificios más altos de la ciudad (9 pisos) ambos Hoteles Radisson y el Edificio Santa Rosa, sólo pudieron ser “regularizados” por el actual alcalde mediante “seccionales y enmiendas” fuera de la Ordenanza del PRC vigente, y todos sabemos que cualquiera sea el finalmente proyecto de PRC aprobado, sus ordenanzas entrarán en vigencia en años y no en meses.

En la vereda opuesta a estos “desarrolladores”, se encuentran los ciudadanos cada vez mejor informados y empoderados por algunas leyes que finalmente los reconoce como los “mandantes” del proceso urbano. Se manifiestan a través de diversas agrupaciones de la sociedad civil surgidas en defensa de la política transparente y de la protección de los balances ecológicos y sociales como parte de la calidad de vida de la ciudad y de la ruralidad. Ellos conquistan a los políticos y autoridades de diversas tendencias con vocación de servicio público y mirada de largo plazo. Conocen del Ordenamiento Territorial en Red que impera en Europa y en Norteamérica desde hace décadas. Dicha mirada es opuesta a la Mega Ciudad y la Conurbación, al protagonismo del automóvil y la alta densificación. Ella concibe el crecimiento urbano como un proceso de reciclaje y réplica de ciudades caminables y escala humana de nos más de 60 mil habitantes, articuladas en torno a la ruralidad y la naturaleza, interdependientes y conectadas por medios colectivos y corredores naturales, fundadas en las diversas vocaciones y patrimonios de cada uno de sus componentes. Los ciudadanos de Puerto Varas dejaron estos principios plasmados en un Proyecto de PRC  consensuado en las Consultas Ciudadanas luego de dos años de intensa labor, el mismo  que fue posteriormente adulterado arbitrariamente por la autoridad municipal en beneficio de intereses ajenos a la ciudad, y cuya aprobación pretende imponer como “Un Mal Menor”.

 

Pablo Ortúzar A