Opinión

[OPINIÓN] "Mantención general" por Pablo Hübner

El Heraldo Austral

Las imágenes de la camioneta y el auto bajando por la escalera del pasaje Ricke dicen todo. Otra vez lo mismo. Reparaciones por daños. Algunos son más obvios, otros, más sutiles, como las bicicletas, pero daños son daños. La organización Carnavales del Sur una vez más emprende el camino hacia la reparación. De ser creadores de arte colectivo, ya parece una reparadora de arte colectivo. El respeto que merece cada proceso se vulnera.

Ver las imágenes de la camioneta y del auto bajando por los peldaños molesta. Estupidez, maldad, descuido, excesos, da lo mismo. Otra vez está roto el trabajo colectivo realizado en el pasaje Ricke. En esta oportunidad la municipalidad declara que mejorará aún más la señalética para evitar que esto se repita.

La protección del patrimonio natural y cultural de la comuna debería ser la misión más importante para las autoridades. Hay amenazas reales. La evidencia abunda, mientras pasa el tiempo, se multiplica. Los temas específicos dan cuenta de un escenario general. Daños a los edificios, a las calles, las veredas. Cables colgando. Entubamiento de aguas en las quebradas, micro basurales, contaminación de humedales. Carros de supermercado que siguen dando vueltas por todas partes. Camiones que entran al centro cuando quieren. Comercio ambulante que sólo respeta su propia ley. Bolsas de basura de plástico apoyadas y rajadas en todas partes. Los perros de la calle que reparten los escombros. Muros rayados sin nunca ser pintados. Lluvia de botellas de vidrio rotas en la línea del tren. Plásticos y mascarillas en todas partes. La fiscalización existe, pero no es suficiente. Lo mismo pasa con los operativos de limpieza.

El caso de la plaza de los niños al lado del hotel Cumbres es tal vez uno de los más nítidos. Esa plaza no tiene más de 7 años. Entregada nueva, de alta calidad. No sólo hay juegos rayados y dañados, hay una estación completa que sacaron, y que nunca volvió. Lo probable es que nunca vuelva. Nadie da una explicación. El por qué pasan estas cosas va mucho más allá del rol de las autoridades y su capacidad de resolver los problemas. Acá hay un problema grave del que la comunidad debe advertir la necesidad de un cambio, antes de llegar al punto de no retorno.  ¿Por qué no se cuida más lo que es de todos? ¿Por qué hay tanto problema para mantener lo nuestro? 

En el último concejo municipal se discutió sobre estos temas: El gimnasio Coliseo Municipal de Puerto Varas, que no consigue ser sede de encuentros deportivos a nivel regional o nacional por sus fallas. La nueva casa de la música, que se crea sin consideración sanitaria, y ahora está postergando sus plazos con más silencio que música. Las deficiencias estructurales que tienen las dependencias municipales, y así, suma y sigue. Los problemas, en su mayoría, se acusan como parte del resultado de la gestión anterior, o los estragos del proceso migratorio, pero esas acusaciones, por enfáticas y certeras que puedan ser, no solucionan los problemas. La auditoría al gobierno municipal anterior y sus resultados aún siguen siendo un anuncio. El permanente diagnóstico parece convivir con la permanente sorpresa.

Como dice el dicho, el que tiene, mantiene. Hay esfuerzos importantes en esta materia, mejoramiento de veredas, ampliación de pavimentación, arreglo responsable de rampas, reductores de velocidad, pintura de ciclovías, el proyecto de costanera, el avance para el estadio Ewaldo Klein, el proyecto del cerro Philippi, pero con todo, no parece suficiente, sobre todo considerando la envergadura de las amenazas. Si es que Puerto Varas está cambiando rápido, la velocidad para enfrentar el cambio debería cambiar. La tensa relación entre continuidad y cambio necesita memoria de su pasado, para encontrar un futuro, que más allá de lo posible, sea propio. Atender el problema cultural que explica los daños generalizados, debería ser parte del tema.

La modernización de la comuna, desde su propia identidad, en su deber máximo de protección del patrimonio natural y cultural, necesita adaptarse rápido para enfrentar un escenario que es nuevo y desafiante. Lamentablemente, los procesos esenciales parecen eternos, como es el caso del plano regulador y su tramitación fragmentada, las propuestas de planes intercomunales, la planificación integral de conectividad con Alerce, Puerto Montt, Llanquihue, la solución de acceso a Mirador, la mejora real del relleno sanitario La Laja. La implementación postergada de la semaforización inteligente y centralizada. El sistema de transporte público eléctrico comunal y de cuenca. El terminal de buses. El tren o metro tren. La nueva entrada norte. Y tantos temas más, que van entre el rol de las autoridades y el rol de la comunidad.

Las responsabilidades y competencias asignadas en el mapa del poder, entre representantes y representados, pueden servir de explicación. No obstante, por atendibles que sean las palabras, las necesidades requieren acciones priorizadas en justicia. A nivel municipal, delegar el plan central a un proceso prolongado de diagnóstico participativo, con una batería de medidas específicas reactivas, debe tener una canalización técnica de público conocimiento que jerarquice los objetivos, entre montos y plazos, para poner los meses entre las mesas. La oportunidad sigue ahí.

Por: Pablo Hübner