Opinión

[OPINIÓN] "La armonía del plano regulador" Por Pablo Hübner

El Heraldo Austral

Como una historia sin fin, el plano regulador de Puerto Varas y su tramitación vive un nuevo capítulo. Contraloría General de la República emite su informe. Ni aprobado, ni rechazado. Hay reparos. Observaciones. Se solicitan cambios para que el plano regulador presentado logre armonizar con la normativa vigente. Esa es la palabra clave, armonizar. Una palabra hermosa y desafiante. Una palabra gentil. Lo amargo de tanta dulzura es que como está planteado no funciona y mientras se soluciona, el plano regulador de 1990 sigue vigente.

La situación del plano regulador en Puerto Varas es crítica. El proceso ha sido demasiado largo en consideración de la necesidad. Las explicaciones y comparaciones ya no hacen diferencia. Mientras se tramita, la comuna ha vivido una de sus más grandes transformaciones. El proceso migratorio incentivado por el estallido social y la pandemia ha puesto al límite la capacidad de la comuna, así como también, de buena parte de la región. El crecimiento persiste desordenado en gracia de la tolerancia de una regulación obsoleta al mando. Los cambios son muy rápidos y el proceso para tener un nuevo plano regulador ha sido demasiado lento. Se confunde lo técnico con lo político, lo conveniente con lo colectivo, lo necesario con lo deseado. La participación tiene anhelo de conjunto, buena intención, sentimiento de encuentro, energía que se deshidrata en la burocracia árida y desoladora de un proceso complejo, con muchos elementos que a veces parecen hilos conductores, a veces parecen alambres.

Es fundamental corregir los problemas del plano regulador de manera ágil y adecuada. Entre más días pasan, más se extiende la vigencia de la normativa obsoleta y cada vez queda menos por regular. El arrepentimiento no resuelve los problemas, tampoco lo hace la nostalgia, mucho menos la auto referencia sectorial del yo te dije y yo había dicho y por eso yo también dije. Habrá que pronto superar el peso de los juicios y asumir el momento en la oportunidad que también representa el ahora, incluso, en el cansancio de la redundancia y la frustración de todo lo que podría haber sido mejor durante el proceso.

El nuevo gobierno municipal tiene un gran desafío que enfrentar. Si antes el rol parecía que sería liderar la aplicabilidad del plano regulador posterior a la aprobación, ahora es volver a intentar, de una vez por todas, conseguir su aprobación. Las nuevas metodologías de participación comunitaria vinculante, junto a la renovación de los equipos de trabajo, deberían contribuir a encontrar deliberación con sentido de urgencia, para así, lograr armonizar con la normativa, según las observaciones realizadas por la Contraloría. En lo inmediato, lo esperable sería al menos tener trazada una hoja de ruta desde la conducción municipal con los principales hitos y plazos a seguir.

Decir que el escenario podría ser peor es triste, pero es cierto. En esta etapa del proceso más que tender al catastrofismo, lo que se debería atender es la oportunidad de perfeccionar las deficiencias del plan, junto con considerar la oportunidad de integrar variables hasta ahora omitidas o postergadas y que son relevantes para el propósito conjunto del mejor resultado. Una de ellas podría ser integrar en el mismo plan a Nueva Braunau y Ensenada, así como también, relacionar las miradas con la conectividad inmediata, real y necesaria, entre las comunas de la cuenca del lago Llanquihue y la capital regional, Puerto Montt.

Puerto Varas necesita un nuevo plano regulador. Uno bueno y conjunto, carente de fragmentación, sin centralismo comunal. Mientras lo consigue, se debería al menos considerar, una vez más, implementar instrumentos para resguardar sectores estratégicos y así, armonizar con la prolongada duración del proceso y la normativa obsoleta que sigue vigente.

Por: Pablo Hübner