Muchos padres están ansiosos de que sus hijos(as) retornen a clases lo antes posible, pero… ¿nos hemos puesto a pensar cómo va a ser este regreso, bajo los términos de la nueva realidad sanitaria?
Hace un par de días un grupo de diputados solicitaron por oficio al Ministro de Educación, que explique en detalle el plan que ha diseñado para un retorno a clases seguro. Cabe recordar que no existe mucha claridad al respecto, aún cuando ya el MINEDUC ha aprobado 14 solicitudes de retorno a clases en establecimientos alejados de centros urbanos, entre los que se cuentan Rapa Nui, Juan Fernández, Río Ibáñez, Timaukel e Isla Dawson. Dentro de este contexto, al ser encuestados, el 97,8% de los profesores no considera adecuado y seguro el regreso a clases, a pesar de que están soportando una gran recarga de trabajo producto de las clases en línea.
A través de la implementación del protocolo de retorno a clases, realizado en un establecimiento educacional dependiente de la Municipalidad de Providencia, hemos podido observar algunas de las medidas que el MINEDUC ha determinado para concretar el esperado retorno a clases en el aula. Los pupitres deberán tener, rodeando su cubierta, una pared de plástico transparente que impida el contacto del niño(a) con otro(a), aunque este último estará a un metro ochenta como distancia mínima. En el suelo del patio, estarán pintados algunos círculos de color amarillo donde los niños(as) deberán permanecer en grupos pequeños (la cantidad que pueda contener el círculo) para jugar, alejados del contacto con los demás niños(as), que se ubican en otros círculos. Los niños(as) no podrán intercambiar o compartir sus juguetes, por temor al contagio. No podrá existir contacto físico. Olvidémonos de juegos como “la pinta” o “el caballito de bronce”. Al observar esta muestra de medidas para cada establecimiento que desee retornar a clases, el contexto emocional se torna dantesco. Nuestros hijos(as), deberán estar preparados emocionalmente para convivir con sus compañeros(as) en estas severas condiciones de alejamiento social, evitando el contacto físico propio y normal de la infancia. Naturalmente, nos invade una pena profunda al ver la soledad que deberán experimentar y la gran diferencia con la vida escolar que vivimos nosotros, sus padres. Pero, es necesario que aceptemos cuanto antes que esta será la nueva realidad y, lo que es más importante, preparemos emocionalmente a nuestros hijos(as) para enfrentar este escenario.
Nuestros hijos(as) llevan muchos meses encerrados en las casas y esperan con ansias regresar a clases para poder ver, tocar, abrazar y jugar con sus amigos(as) del colegio. No se esperan ni imaginan este regreso tan diferente a su establecimiento. Va a ser duro para ellos(as) regresar a clases en condiciones totalmente diferentes y desconocidas. Es un cambio que deberán superar. Entonces, nuestro papel como padres en este retorno al colegio, es tremendamente importante para la salud física y mental de ellos(as). Como padres, deberemos conversar con cada uno de ellos (as) y hablando desde el cariño y el amor, detallar las razones que explican todas estas medidas que afectarán su nueva vida escolar. Deberemos convencerlos sobre la importancia de ser fuertes y seguir las instrucciones, respetando todas las medidas de seguridad sanitaria. Ellos(as) entenderán, pero no será fácil. Los niños(as) son alegres y espontáneos y el respeto de los protocolos de seguridad en el relacionamiento y el juego con sus compañeros(as), va en la dirección contraria a esa condición. Necesitarán más que nunca de nuestro cariño y apoyo para adaptarse y aceptar el nuevo escenario escolar. Nada volverá a ser igual. Es un nuevo orden. Debemos aprovechar esta contingencia sanitaria para enseñar a nuestros hijos(as) estrategias para aceptar y adaptarse al cambio, enseñarles a expresar sus emociones y tener fortaleza, pues el cambio será una componente habitual del mundo que les tocará vivir.
Aún disponemos de algunos meses para prepararlos(as) para enfrentar esta nueva realidad. Comencemos a trabajar en esto, porque no será una tarea fácil. Debemos desplegar todas nuestras habilidades parentales y tal vez, deberemos desarrollar o potenciar algunas competencias que no hemos tenido la oportunidad de practicar muy a menudo. La comunicación clara y cercana con es primordial. El amor por nuestros hijos(as) es una fuerza poderosa que siempre nos permitirá lograr nuestro objetivo: que sean felices en la vida.
Gonzalo De los Reyes Serrano
Magister en Educación; Coach en Parentalidad Positiva.