• 26 de Octubre

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Las vacaciones de invierno en el contexto de la fase 3 y ahora 4, marcaron el retorno del turismo y la reactivación de un sector que ha sufrido mucho con la pandemia. El centro de la ciudad estaba repleto. Encontrar estacionamiento entre la cantidad de autos era simplemente imposible, pero, más barato que nunca. Desde el 03 de junio son gratis. Mejor oferta, imposible. ¿Cuánto costó regalar los estacionamientos durante las semanas más concurridos del año?

El charco entre licitaciones de estacionamientos es consecuencia de una historia larga. El relato recuerda las intenciones de un negocio imposible de construcción de estacionamientos subterráneos en el centro, o el mencionado plan de los estacionamientos en la segunda terraza, con buses eléctricos de acercamiento. También, recuerda la permanente necesidad que tiene bomberos de la comuna, con un apoyo municipal que no es suficiente, ante el escenario de carros obsoletos, carencia de equipamiento, precariedad de las dependencias, entre otras situaciones adversas. Se suman ausencias regulatorias para caminos internos de parcelaciones, nombres repetidos, red de aguas deficientes, todos problemas que determinan el resultado ante una emergencia, así como también, condicionan la integridad física del personal de bomberos.

En Puerto Varas, en su momento, el cambio en la gestión de los estacionamientos se celebró como un triunfo. Los estacionamientos, de todos los vecinos, servirían para financiar en parte a bomberos, aporte que le sirve a todos. En principio suena bien, pero no fue todo bien. La empresa que se crea para administrar los estacionamientos, Puerto Varas 1908, que no es precisamente bomberos, sino conformada por algunos bomberos, se enfrenta a serias dificultades, algunas imprevistas, otras evitables. La ausencia de experiencia en el rubro, la falta de tecnología, la ampliación de calles donde se cobra y nadie cobra, se suma a los efectos de la pandemia y las prolongadas restricciones de movilidad, repercutiendo en la captación de ingresos. También se producen cambios en los directorios y confusiones en las rendiciones, las que se aclaran mientras oscurece. Más allá de las explicaciones, que abundan, y las buenas intenciones, que nadie niega, no se cumple con el espíritu de lo que se buscaba.

Así, se termina el plazo de la concesión, y sorpresa, no hay nueva licitación, el tiempo sigue pasando y desde el 03 de junio, todos se estacionan gratis. Bomberos pierde, la comunidad pierde y quienes trabajaban cobrando en los estacionamientos, están sin trabajo. El dinero que no se cobra es de todos los vecinos de la comuna, más allá de los plazos, las licitaciones y su otorgamiento. Y ahora, es dinero perdido. Mientras, la informalidad en el cobro de estacionamientos surge como consecuencia, con todos los problemas asociados a esta práctica.

Este derroche de la plata de los estacionamientos durante dos meses es la guinda de la torta de una política mal implementada, mal fiscalizada y con malos resultados. De nada sirve buscar culpables. Ellos saben quiénes son, la leche ya está derramada y nadie pagará por los meses de recaudación perdida, ni para apoyar a bomberos, ni para pagar los sueldos de los trabajadores de la empresa de estacionamientos, ni para superar las tantas necesidades que tiene la comuna.

El nuevo alcalde, quien hereda este problema, está llamado a ser el primer bombero y disponer todo lo necesario para forjar una comuna segura en su estabilidad y en su crecimiento. Garantizar el apoyo municipal adecuado a bomberos, tanto en la coordinación estratégica como en la colaboración de parte del financiamiento, es tan importante como respetar los recursos que se generan con el uso de los espacios públicos. Nadie pretende esquivar la responsabilidad de apoyar a bomberos, pero suponer que se debe optar por entregar los estacionamientos de todos los vecinos a bomberos o tener una pobre seguridad pública es un falso dilema.

La nueva licitación de los estacionamientos debería estar dispuesta a la mejor conveniencia de los vecinos, con máxima transparencia, tanto en la licitación como en el uso de los recursos durante el ejercicio de funciones. Exigir tecnología, innovación, transparencia, consideraciones que antes fueron omitidas por la ciega mirada de la buena voluntad y la mala política, la misma que genera la triste realidad de los hechos: Dos meses botando la plata de todos los vecinos de Puerto Varas. Al cierre de esta columna, el derroche sigue.

Por: Pablo Hübner