Opinión

[OPINIÓN] "El otoño del verano" Por Pablo Hübner

El Heraldo Austral

Esta semana será la última semana de febrero. Desde el próximo lunes apareció marzo. Para muchos, un mes que significa de manera sincera el inicio del año. Vuelven los días más cortos, vuelve el frío, vuelve la rutina, o el intento de lo que queda de eso, luego de más de un año en crisis.

Este verano fue como no suelen ser los veranos en Puerto Varas. Parece como que si se lo hubieran robado. Ni festivales, ni ferias, ni fiesta de la cerveza, ni día del kuchen, ni festival del café, ni maratón, ni la cicletada de la vuelta al lago, ni feria del libro, ni zumba. Este verano casi estaban suspendidos los piqueros en la playa, los helados en la costanera, los paseos en el atardecer, las visitas a las ferias de artesanía. Fue un verano apenas, en la medida de lo posible, con toque de queda en la noche y entre fase 1 y 2 durante el día.

La vida recreativa totalmente circunscrita. Lo cotidiano en la silla, esperando anuncios, mientras la espera se vierte en nostalgia. Lo indispensable se alza como primera necesidad y mediante permisos virtuales en comisarías virtuales, se permite. La mascarilla es como el nuevo bloqueador solar. La toma de temperatura, el ritmo del verano. Distancia social, dicen los letreros en los negocios. Hay marcas en el suelo. Suelen ser líneas horizontales amarillas. A veces son pequeños círculos en los que con dificultad entran dos pies juntos. Al intentarlo se pierde estabilidad y se corre el riesgo de tropezar con los propios pies y acercarse a otra persona y romper así, la distancia social.

Este verano en Puerto Varas ni siquiera vino el doble de algún cantante famoso a repasar sus principales canciones. Un verano en Puerto Varas sin algún doble de algún famoso parece herejía.

El verano pasado no fue así. El verano pasado fue casi un verano normal. Nadie hablaba tanto de coronavirus. Recién el 3 de marzo del 2020 se reconoce el primer caso en Chile.

Este mes de marzo 2021 marca el inicio de un año más nuevo que nunca. La comuna y el país se encuentran en distintos procesos electorales que obligan introspección y debate. Suenan los nombres de los candidatos y sus propuestas. Tenemos que, hay que, lo que se debe hacer es, y así. Nosotros, juntos todos, la participación, clave, importante, fundamental, determinante, sello. Todas estas son palabras que se repiten con distintos énfasis y estilos. Conocer a los candidatos para los distintos cargos y sus ideas, más allá de la publicidad que emiten, es una responsabilidad con la democracia. Quien crea en la democracia debe ocuparse de esta tarea durante este año.

La tarea no es fácil, son muchas elecciones, muchos candidatos, pero es una responsabilidad que merece. No puede ser que la explicación del voto sea que tal o cual me cae bien o me cae mal, a este tal lo conozco y al otro no. Le tengo buena. No sé, pero como que me tinca. Se nota es gente buena. Conozco a alguien que lo conoce y me dice que es buena onda y cosas así. Construir discernimiento requiere atención y participación. La democracia, además de votar, es prepararse para votar.

Este año 2021, en la medida que avanza el proceso de vacunación, avanza también el proceso electoral. El fin al fin de las medidas restrictivas, poder abrir las puertas de los negocios y las casas, recuperar la noche, debería marcar la oportunidad de volver a hacer lo mismo, pero de otra manera. Esta nueva mirada va de la mano de un proceso electoral amplio, que ofrece la oportunidad de representar perspectivas en común, para un futuro que tiene necesidad de presente.

Los últimos días de febrero han sido más fríos que los primeros días del año, con algo de lluvia, con algo de viento. Hay árboles que amarillan y se despiden de sus hojas. Algunas de esas hojas quedan repartidas entre las cuadras. Otras se vuelan con el paso de los autos que pasan, ni tan rápido ni tan lento, como los días.  El pasado y el futuro siguen aquí.

Por: Pablo Hübner