• 21 de Octubre

Sugeridos:


Albert Einstein dijo: “Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”. Considerando que los padres son los primeros y más potentes educadores, hoy en día les corresponde una importante responsabilidad: criar y educar a sus hijos(as) de tal manera, que sean capaces de construir un mundo nuevo. Tal como se menciona en la frase que abre esta columna, los padres deben educar de otra manera a sus hijos(as). Nuestra sociedad sufre una profunda crisis moral. Los valores han dejado de tener importancia. El dios del dinero y el hedonismo corrompen nuestras vidas. Actualmente, lo que importa socialmente es tener bienes materiales, poder económico y ser individualista. Para lograrlo, debemos hipotecar nuestras vidas y nuestra familia. Esta crisis moral, parte en la unidad celular de la sociedad: la familia. Si la familia se corrompe, la sociedad también terminará corrompida. En algún momento, valores como la verdad, la honestidad, la humildad, la responsabilidad y otros, dejaron de ser importantes en el seno de la familia. La familia misma, también dejó de ser importante. Como los valores se enseñan con el ejemplo más que con los discursos, los hijos(as) de esta familia “desvalorizada”, aprendieron observando a sus padres que para ser exitosos en la vida, no era conveniente ser honrado o actuar con humildad o ser responsable. Entonces, no es de extrañar que casi a diario, los medios de comunicación nos informen sobre nuevos casos de corrupción en todos los niveles de nuestra sociedad. Son los resultados de las actuaciones de los hijos(as) de aquella familia “desvalorizada”. Como un círculo perverso, también sus hijos(as) y los hijos(as) de sus hijos(as), repetirán las mismas acciones reprochables. Recordemos que el ejemplo educa más que la palabra.

Pero todas las crisis, conllevan una oportunidad implícita. En la situación de pandemia que estamos viviendo, los padres tienen una tremenda oportunidad de romper el círculo perverso de la crisis moral. Es factible tener éxito en esta acción, pero se debe partir desde el interior de cada familia. Es la única forma de generar un potente efecto multiplicador.

Los padres deben volver a la esencia, deben humanizar la crianza de sus hijos(as) y priorizar la educación desde las emociones; pero por sobre todo, DEBEN INCULCARLES VALORES. Sólo esto permitirá que ellos cambien el mundo. Pero como los valores se aprenden desde el ejemplo, los primeros llamados a cambiar son los propios padres. Señor, Señora, de ustedes depende que sus hijos(as) puedan construir una sociedad cuyo centro sean los valores humanos y no la idolatría del dinero y el consumo. El modelo neo liberal tocó fondo y las personas se están dando cuenta que el cambio debe estar dirigido hacia un modelo social, liderado por la conciencia y el respeto a todas las personas. El bien común, sólo se puede construir después de lograr el bienestar y la felicidad de cada persona.

Los padres siempre deben procurar la felicidad de sus hijos(as). Pero esta felicidad no se produce con la adquisición de bienes de consumo, dinero o posición social. No es una felicidad real, profunda y duradera. Sólo será un espejismo. Es lo que los padres deben enseñar a sus hijos(as), el camino a la felicidad. Este camino se construye con valores, que regirán todas sus acciones y los mantendrán alejados del círculo perverso.

Usted, padre o madre, ¿está preparado y dispuesto a vivir diariamente cada uno de los valores, para que su hijo(a) pueda aprenderlos directamente en su familia?

Para que lo considere antes de responder, Einstein también dijo: “hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”.

 

Gonzalo De los Reyes Serrano

Magister en Educación; Coach en Parentalidad Positiva