La cuarentena el fin de semana en Puerto Varas no fue una sorpresa. La cantidad de visitantes de otras comunas que venían a pasear, hacer trámites y otras diligencias, era evidente. La gente entraba y salía de la comuna como si este fuera el año 2019. Por si fuera poco, durante la semana pasada la comuna recibió la visita inesperada de manifestantes desde Los Muermos. Más de 200 personas se tomaron el centro de Puerto Varas para pedir el fin de su propia cuarentena. Tal vez nunca tantas personas de los Muermos visitaron al mismo tiempo Puerto Varas en toda su historia. Nada ni nadie impidió su paso.
Cuando el gobierno anuncia la medida de fase 2, cuarentena los fines de semana en Puerto Varas, las reacciones generalizadas se desperdigan entre acusaciones, exigencias y solicitudes de más cordones sanitarios. En medio de la confusión, surge el cuestionamiento sobre las cifras. Para enfrentar la mayor crisis sanitaria de la historia, aparentemente hay cifras distintas en Puerto Varas. ¿Por qué? Esta delicada situación, que al cierre de esta columna aún no se aclara, evidencia una vez más la precaria coordinación que hay entre el gobierno y el municipio.
Cuando se anuncia la fase 2, el municipio de Puerto Varas critica la manera en que se comunica la medida (se enteraron por los medios de prensa), acusa ignorancia por parte del gobierno sobre el trabajo que viene realizando el municipio, y judicializa la relación política, tanto con el ministro de salud como con el ministro del interior.
En los medios de comunicación el alcalde defiende su diagnóstico y su estrategia. Trazabilidad y exámenes masivos. Nada de cordones sanitarios municipales, dice que son caros y no sirven, ni controles adicionales a los dispuestos por el gobierno. Eso sí, exigir más controles ruteros, sobre todo a la salida de las ciudades en cuarentena, como en el caso de Puerto Montt o de los Muermos. Lo cierto es que esos controles siempre fueron débiles y ahora colaboran a fortalecer la sensación de que la cuarentena en Puerto Varas se podría haber evitado. El anuncio de fase 2 llega en un muy mal momento, justo en la puerta de la temporada alta de turismo. Un balde de agua fría. ¿Dónde están las fallas? ¿Cómo mejorar? ¿Cómo recuperar a Puerto Varas? ¿Cuál es el plan?
Los contrastes de liderazgo en medio de esta emergencia son un problema. Más allá de competir para imponer quién tiene la razón, lo importante es buscar prevalecer los acuerdos y fortalecer la coordinación y el trabajo conjunto. La obligación del cargo de alcalde, además de la gestión para enfrentar la pandemia, es también la alta responsabilidad política. Y se necesita política. El entendimiento no puede partir por los tribunales de justicia.
La frustración se entiende y es compartida. Nadie quería esto. Duele cuando el esfuerzo, con aciertos y errores, se encuentra con resultados no deseados. Pero, si las autoridades no son capaces de ponerse de acuerdo para enfrentar esta emergencia, y la conducción de la emergencia se transforma en el enfrentamiento de liderazgos, no habrá pronta salida. La convicción y la determinación no deben perder de vista la prudencia que merece una situación tan delicada, en la que hay tanta frustración y dolor. En lo inmediata el objetivo debería ser uno solo: Salir lo antes posible de esta fase y recuperar Puerto Varas. Para eso se necesita claridad, articulación y planificación, más que procesos judiciales sin puerto.
El sábado y el domingo las calles de la comuna estaban vacías. La imagen era desoladora y esperanzadora. La imagen decía respeto. Puerto Varas cumple con la medida, buscando que no se repita. Estas medidas son complejas en tiempos complejos. Además, para la región de Los Lagos ya han pasado muchas semanas y los impactos se sienten en cada minuto. Tanto es así que desde hace semanas hay manifestaciones en contra de estas medidas en distintas comunas de la región. Este es un debate necesario. Por lo mismo, es fundamental fortalecer y no debilitar la integración de voluntades, trabajar en equipo, coordinar esfuerzos y evitar a toda costa profundizar el problema. El liderazgo político es más importante que nunca.