• 27 de Octubre

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Hablar de Juan Atilio Barrientos Gallardo, es sinónimo de hidalguía, valentía, amor por la vida, fortaleza, amor por su familia, en especial por su madre Rosa a la cual jamás abandonó, hermanos Dagoberto, Mireya, Margot, sobrinos Rafael, Fernanda, vecinos y amigos. Para todo el que pedía ayuda su persona se la brindaba, sin esperar nada a cambio, actividad que realizaba lo hacía con pasión, dedicación, pundonor. En lo personal tuvimos variadas charlas con su persona que siempre consideré un hermano mayor, un amigo del alma tuve ese privilegio de mencionárselo en persona. La vida nos otorga ese regalo de compartir con personas muy valiosas sin importar nada, hablar de vivencias y experiencias del día a día o tiempos pasados, son recuerdos inolvidables.
 
En los años 80, realizó el servicio militar en Punta Arenas por la armada, en dicha ciudad coincidió con su vecino y amigo Jorge Cuevas del ejército, donde ambos tuvieron la dicha, privilegio, honor de charlar a bordo del mismísimo Piloto Pardo AP-45, nave de la marina chilena, importante en la guerra de las Malvinas (Argentina-Inglaterra) en el rescate de muertos y heridos, que gran Historia de estos dos amigos.
 
En lo personal tengo la certeza que Juan perdonó sin conocer jamás a los que lo agredieron y lo mantuvieron en silla de ruedas la mayor parte de su vida. Gracias a la vida por haber conocido a una excelente persona con errores, virtudes, pros y contra Tempranamente junto a su madre lo veía salir de su casa en búsqueda y recolección de material reciclable para después venderlos y así aportar, solventar los gastos del hogar, pocos hacen lo descrito. 
 
Condolencias a la familia que ahora solo les resta cuidar a su madre y vecina de toda la vida. Gracias Hermano de corazón y Amigo del alma, que como dice el himno del equipo de sus amores, fue valiente fuerte grande, de sangre altiva y noble corazón, el cual desde el cielo guiará a toda su familia y amigos por la senda triunfal. Como Juan Atilio no hay, ORRAY