• 22 de Octubre

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Sra. Directora:

Este año excepcional de pandemia ha sido especialmente complejo para los colegios y sus comunidades escolares, que han debido adaptarse sobre la marcha a una nueva forma de enseñanza, al tiempo de sufrir los embates de la crisis económica que ha afectado a las familias, y con ello la estabilidad y soporte financiero en el caso de los establecimientos educacionales particular pagados.

En este contexto, nuestro Colegio Germania del Verbo Divino -perjudicado como tantos otros por el cese de pago de parte de los apoderados-, desde el primer momento encontró en sus funcionarios (auxiliares, administrativos y profesores) el apoyo y compromiso necesarios para salir adelante. Los trabajadores, sin distinción, colaboraron aceptando importantes descuentos en sus remuneraciones, que se han prolongado por todos estos meses. Igualmente, un grupo no menor debió acogerse a la Ley de Protección al Empleo y seguir laborando con el mismo empeño de siempre. Cabe destacar que en todo momento, los servicios educativos de nuestra institución se desarrollaron de forma regular y constante, acorde a las planificaciones y fechas que demandó el calendario académico a nivel nacional para el 2020.

Después de todo este esfuerzo, casi terminando el mes de diciembre, nuestro sostenedor, Corporación Colegio Germania, nos plantea que deberá “enviar a la AFC” por los meses de enero y febrero a todos los funcionarios que califiquen, seguir descontando un porcentaje de su sueldo a aquellos que no están en la AFC, y peor aún, incumplir el contrato colectivo vigente, al no pagar la bonificación que corresponde en esta fecha, en el plazo y forma que se establece en dicho convenio.

Frente a esto, el Sindicato de Trabajadores del Colegio Germania, que reúne al 83,94% de su planta de funcionarios, desea manifestar a la comunidad su malestar y profundo dolor, que nacen fundamentalmente de lo desatento e inapropiado de las formas utilizadas para dar respuesta a las inquietudes y preocupaciones razonables del personal, después de un año lleno de incertidumbre. Concretamente, de nunca hacerlo en el tiempo debido, con claridad y suficiencia en los datos financieros de esta entidad educacional.

No cabe duda del compromiso, dedicación y profesionalismo con que han asumido sus funciones laborales todos y cada uno de los empleados que representamos; así se los han hecho saber los propios padres y apoderados en más de una ocasión.

Tenemos, entonces, frente al mismo desafío dos respuestas distintas: funcionarios plenamente fidelizados, solidarizando con los apoderados a cuenta incluso de nuestros ingresos,  dado el inmenso aprecio y preocupación por sus hijos; horas de trabajo más allá de todo contrato y disponibles 24/7; personal administrativo y de servicio para mantener abierto el establecimiento durante todo el año lectivo, exponiéndose a contraer el COVID-19 y Docentes asumiendo un cambio didáctico y metodológico en menos de un mes, partiendo de cero. De parte de nuestro empleador, en cambio, hemos visto falta de un plan de desarrollo estratégico a largo plazo y  tardanza en socializar la información; no considerar a los trabajadores en la ideación  del plan de contingencia de manera participativa, cuando existen las capacidades técnicas y voluntades; demorar cinco meses en ser parte de una reunión ampliada con todos los empleados y a la cual acceden después de ser “varias veces invitados”, porque no lo hicieron de motu proprio; generar descuentos y subvenciones en el pago de arancel, que a la larga sólo ahondaron el problema financiero que hoy presenta la institución.

Al parecer todo este panorama no es suficiente para que evitaran incurrir en los mismos errores, enviando una carta-respuesta a última hora.  Resulta, por tanto, intolerable e inexcusable la forma como insiste nuestro empleador en relacionarse con quienes somos parte de este SINDICATO. Confirma con creces lo señalado en el conjunto de esta carta.

Este cuerpo colegiado está consciente de que de no concretarse los acuerdos contemplados en el contrato colectivo vigente y en los contratos individuales, se podría incurrir en una falta a la legislación laboral. Nos apena no ver de parte de nuestro empleador valoración y solidaridad con quienes en estos nueve meses hemos sido la primera línea de esta centenaria, tradicional y cristiana institución educacional.

 

Sindicato de Trabajadores Colegio Germania