Por Raúl Aguilar-Barrientos, Investigador Senior, Instituto de Políticas Públicas en Salud, Facultad de Medicina, Universidad San Sebastián. Investigador Adjunto Centro para la Prevención y el Control del Cáncer (CECAN)
Marion Chávez Herrera, Especialista en Farmacia Oncológica, Directora de Escuela de Química y Farmacia, Facultad de Ciencias, Universidad San Sebastián Sede Patagonia.
Daniela Araneda del Valle, Directora del Departamento de Salud Pública. Facultad de Medicina, Universidad San Sebastián Sede Patagonia.
Señor director:
Hace menos de un mes señalábamos en esta misma página que la salud debía entenderse no como un gasto, sino como la inversión más rentable para la Región de Los Lagos. Hoy, ese llamado cobra aún más urgencia al observar cómo el cáncer —ya la principal causa de muerte en Chile— continúa afectando de forma desproporcionada a nuestras comunidades, tanto en vidas perdidas como en productividad y bienestar económico.
En nuestra región, el cáncer gástrico, cérvico uterino, de mama y el colorrectal mantienen tasas de mortalidad que superan el promedio nacional. Cada caso no tratado a tiempo, cada interrupción en el tratamiento o pérdida de adherencia terapéutica, no sólo se traduce en un costo humano, sino también en una pérdida económica concreta: menos días trabajados, más licencias médicas, un impacto directo sobre la competitividad regional y en la economía familiar. La evidencia internacional muestra que las enfermedades oncológicas pueden reducir entre un 0,5 % y un 1,5 % del PIB anual de los países por pérdidas de productividad y gastos asociados.
En este contexto, la Universidad San Sebastián sede De la Patagonia, a través de su Escuela de Química y Farmacia en conjunto al Instituto de Políticas Públicas en Salud (IPSUSS), ha iniciado un estudio pionero sobre adherencia a tratamientos oncológicos en el sur de Chile. Este trabajo busca identificar los factores que explican por qué algunos pacientes no logran completar sus terapias, y cuantificar el efecto económico que ello tiene para la red de salud pública y privada, así como para la economía regional. Se trata de una investigación que vincula ciencia, gestión y economía, orientada a generar evidencia local para diseñar políticas más eficientes y sostenibles.
Mejorar la adherencia terapéutica no es sólo una cuestión clínica: es también una estrategia de desarrollo. Aumentar el éxito de los tratamientos significa menos licencias médicas, menor gasto en hospitalizaciones y más personas que pueden mantenerse activas y productivas. En regiones productoras como Los Lagos, donde el bienestar de las familias y la fuerza laboral son pilares del crecimiento, invertir en eficiencia sanitaria es invertir en competitividad regional de nuestra industria.
La evidencia local que generen nuestras universidades puede ser decisiva para transformar el modo en que entendemos la salud: no como un costo que se tolera, sino como una palanca de progreso regional. El cáncer seguirá siendo un desafío; pero si logramos convertir cada peso invertido en más vida, más productividad y más equidad, entonces también será una oportunidad para construir un futuro más justo y sostenible para el sur de Chile.