[OPINIÓN] "Comunas del lago Llanquihue" Por Pablo Hübner
Puerto Varas no es una isla. Tampoco es una república independiente. Su territorio comunal, además de extenso, tiene relaciones estratégicas con sus vecinos. Cuando se iniciaron los nuevos gobiernos municipales, junio 2020, uno de los temas novedosos fue el consenso entre los 4 alcaldes de la cuenca del lago Llanquihue para revitalizar la asociación de municipios de la cuenca. La determinación era clara: Promoción y defensa del patrimonio natural y cultural. Aprovechar oportunidades y enfrentar unidos los problemas.
Con el paso de los meses distintos hitos recuerdan la urgencia. En enero se cierra la playa en el centro de Puerto Varas por contaminación de sus aguas. En febrero una obstrucción obliga a cerrar un sector de Puerto Chico. Ese mismo mes los vecinos de Llanquihue se unen en una movilización con caravana en contra del proyecto de ampliación de la planta de tratamiento de agua de Essal, ubicada en Loncotoro. Este proyecto es parte del plan de reparación sentenciado por el Tercer Tribunal Ambiental de Valdivia ante la demanda interpuesta por el municipio de Puerto Varas.
El plan de reparación presentado ante la justicia cuenta con el acuerdo del municipio de Puerto Varas, pero no es nítido si la nueva administración está apoyando este proyecto como es, o están buscando alternativas. En la argumentación se descansa en los procesos de participación asociados al sistema de evaluación ambiental y el rol fiscalizador de las distintas autoridades. Pero, por ampliados, rigurosos y fiscalizados que sean estos procesos, están circunscritos al proyecto específico de ampliación de la planta de Loncotoro. En ningún caso se está conversando de reemplazar el acuerdo de reparación sentenciado por la justicia por otra alternativa, como podría ser, hacer otra planta de tratamiento de agua en Puerto Varas. Al menos, hasta ahora.
Las cuatro comunas de la cuenca miran al mismo lago. Todos quieren el lago limpio, pero cómo conseguirlo, no es algo claro ni compartido, al menos en cuanto al proyecto de ampliación de la polémica planta de tratamiento de agua. En este tema puntual la asociación de municipios de la cuenca no se ha declarado de manera conjunta. Hay reuniones entre los representantes de ambas comunas, se marca la voluntad de buscar acuerdos, la importancia del trabajo conjunto, pero no por eso se distingue una posición común por parte de la revitalizada asociación de municipios.
No pasa lo mismo cuando se anuncia el inicio del estudio para hacer el trazado de conectividad entre Puerto Varas y Llanquihue. Para ese proceso sí se establece la consistencia de la voluntad de la asociación de municipios de la cuenca del lago Llanquihue como fuerza conjunta. Ahí sí se nota unidad sin demora.
Si los problemas en común se separan entre los temas sobre los que hay posición conjunta y los que no, pronto la asociatividad municipal de la cuenca de lago perderá la fuerza que busca y que la comunidad necesita. Es evidente que no siempre se tiene que estar de acuerdo en todo, pero esta condición no debería rivalizar a las comunas, por el contrario, invita con mayor razón a deliberar en las diferencias, aplicando procesos de participación y representación, estableciendo acuerdos, hasta conseguir determinación y consistencia entre los municipios asociados, mirando con respeto el justo balance entre autonomía y asociatividad. La omisión de posición hasta es una ausencia.
Lamentablemente aún se escucha en este debate que unos se sienten el patio trasero de otros. También que habría una equivocada dinámica de canjes, así como Puerto Varas recibe la basura de toda la provincia en el relleno sanitario La Laja, a Llanquihue le corresponde recibir las aguas grises de Puerto Varas. Las soluciones no pueden ser una tranza negociante, más merecen una mirada común, tanto en las responsabilidades como en las oportunidades.
Defender planes diferentes para los problemas comunes probablemente será diluir y demorar las soluciones. La asociación de municipios de la cuenca de lago Llanquihue no puede evadir su responsabilidad conjunta al momento de vivir diferencias entre sus integrantes, más aún cuando determinan los objetivos colectivos que se han trazado.
Por: Pablo Hübner
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