Libros de la Vida: “Salvo mi corazón, todo está bien” de Héctor Abad Faciolince
Por Juan Carlos Gallardo
La vida del cura Luis, más conocido como el Gordo, transcurre plácida en su Medellín natal, hasta que su corazón empieza a dar retumbos de alerta. Así se entera que va a necesitar un trasplante para seguir viviendo.
El Gordo es un amante de la ópera, del cine y la buena mesa. Siente una enorme alegría de vivir, le gusta dar clases y también le gustan las mujeres, aunque no lo reconozca. Y no es nada fácil, encontrar un corazón a la medida para el tamaño y el peso de la bestia que es el Gordo.
Y le digo la bestia por aprecio y simpatía, porque eso es lo que el colombiano Abad Faciolince logra con su personaje literario, con quién empaticé más allá de lo normal, pero ya volveré sobre este punto.
Vayamos a lo esencial. La historia está basada en un cura real, y la narración es una especie de biografía novelada de Luis Córdoba, el gordo buena onda, un hombre bueno. En torno a él, a su vida, van surgiendo historias dentro de su historia como ramajes espesos y numerosos.
Uno de esos ramajes penetra en los entresijos de la iglesia, mostrando sus tumores malignos, representados por el cardenal y otros abusadores, tiranos, envidiosos y escaladores. Y hace un repaso por los errores garrafales que erosionan desde dentro a la institución, como mantener el celibato para los curas, anacrónico y perjudicial para una iglesia golpeada por los escándalos y la corrupción. Pero también muestra los buenos ejemplos como los curas Aurelio y Carlos Alberto, además del propio Luis.
Pese al abuso de tiempo dedicado a la ópera, al cine, a la profundidad en el tratamiento de las cardiopatías, a la fisiología y el funcionamiento del corazón, que puede aburrir a más de un lector, ¡Que bien escribe este muchacho Abad Faciolince!
Una novela para reflexionar sobre la religión, la fe y el propósito de la vida. “Como la vida es un regalo, el único pecado que se puede cometer es el no recibir y honrar este regalo, es decir, de no ser felices en la vida, con la vida, y que ser felices consiste en no apartarse nunca de lo que amamos. De las personas, de la música, de las películas, de los lugares, las plantas, las palabras…las pinturas que amamos”. El corazón grande y enfermo del protagonista pensaba que eso era lo importante. Y con este mensaje me quedo. Yo también he estado pensando en lo importante y en poner el foco en lo que importa, porque los días no los tenemos comprados.
La recomendación final: una novela apta para los que disfrutan de un corazón sano y especialmente para aquellos que han tenido o tienen problemas en el órgano rector de la vida, porque ya sabemos, si no anda bien el corazón nada está bien. “Los que lo tienen no saben el tesoro que guardan en el pecho”.
Y lo dice alguien como yo, sobreviviente a una operación de nueve horas a corazón abierto, pero que logró zafar y por eso este libro que me asustaba leerlo, que me ha golpeado, al final he podido disfrutarlo y hasta hacer una reseña, reconectado con los momentos en que había que decir ¡Vamos para adelante que la vida es bella! Solo necesitamos un corazón sosegado.
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