Se cumplen 66 años del sismo más grande de la historia moderna: el mega terremoto de 1960
Vecinos de Puerto Varas que vivieron este episodio aseguran que la ciudad sufrió considerables daños estructurales y destacaron que se produjeron inundaciones en algunos sectores de la cuenca producto del desborde del Lago Llanquihue.
Hoy viernes 22 de mayo se cumplen 66 años de una de las catástrofes naturales más grandes de la historia moderna: el mega terremoto de 1960, un episodio que no tan solo es catalogado internacionalmente como el sismo más fuerte en la historia de la humanidad (9.5 en la escala de magnitud de momento), sino que también sugirió un cambio en la estructura social del sur de Chile
El sismo abarcó desde la provincia de Arauco en la Región del Bíobio hasta la península de Taitao en Aysén, lo que se traduce en un radio de más de 800 kilómetros. Si bien el episodio del 22 de mayo de 1960 es el más conocido, también es válido recalcar que el día anterior se produjo un terremoto en Concepción, que afectó a gran parte de la zona centro del país.
Horas más tarde, a eso de las 15:11 horas del 22 de mayo inició el mega terremoto que tuvo de epicentro a Valdivia, donde se registraron más de 2.000 muertes y más de dos millones de damnificados. A su vez, cabe destacar que este histórico sismo generó un gran maremoto que destruyó gran parte de las costas chilenas y afectó a países como Japón y Filipinas. Además, después del terremoto se produjeron miles de réplicas durante el próximo mes.
En una reciente actividad organizada por el Centro de Arte Molino Machmar (CAMM) y Sernageomin, vecinos integrantes del Centro Diurno Comunitario para Personas Mayores y ELEAM Puerto Varas relataron sus experiencias del megaterremoto desde la ciudad lacustre, enfatizando en el considerable daño estructural que se evidenció en Puerto Varas y sus alrededores. Incluso, algunos de los participantes declararon haber presenciado oleajes intensos en la orilla del Lago Llanquihue, lo que ocasionó la inundación en algunas zonas de la cuenca.
Pablo Fábrega, destacado historiador local, destaca la importancia de interpretar esta catástrofe natural como un episodio patrimonial, ya que marcó un antes y un después en la idiosincrasia sureña. “Cambió no solo la configuración del mapa, donde incluso en Puerto Varas el terreno se hundió hasta dos metros, sino que también significó un quiebre en la forma tradicional de ver el mundo para nuestra zona”, agregó el experto.
En ese sentido, Fábrega sostiene que la destrucción del terremoto no discriminó por factores de raza, clases sociales o descendencia, sino que fue un sufrimiento transversal que desencadenó un trabajo mancomunado obligatorio para superar la crisis. Sumado a esto, el historiador subraya que existió un considerable apoyo norteamericano a través de un programa político de reconstrucción (Alianza para el Progreso), lo que generó una reforma sustancial en la zona en términos económicos, demográficos, geográficos e ideológicos.
¿Estamos preparados?
Teniendo en cuenta que Chile es uno de los países con mayor actividad sísmica del mundo, no es inoportuno proyectar un eventual movimiento telúrico de grandes dimensiones. Frente a este escenario, la pregunta más relevante no es “¿Cuándo será?”, sino más bien: ¿Conocemos las consecuencias que este episodio podría causar en Puerto Varas y la Cuenca del Lago Llanquihue?
David Quiroz, geólogo y director interino de la dirección regional del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), señaló que en las ciudades caracterizadas por rodearse de humedales y quebradas -como es el caso de algunas zonas de Puerto Varas-, es probable que existe una peligrosa remoción de tierras que pueda causar daños considerables en su alrededor. No obstante, el experto también subrayó que “muchos otros lugares sí son estables, los cordones morrénicos (cerros) de Puerto Varas son sumamente firmes, ya que son el rastro que deja el hielo, conocido por ser un gran caterpillar, una máquina gigante, que avanza y compacta muy bien el terreno”.
Además, Quiroz también se refirió a los posibles peligros que un sismo podría provocar en el Lago Llanquihue, destacando que en términos de energía, un sismo similar al de 1960 podría generar deslizamientos en el fondo acuático, por lo tanto, podría generar ondas en la masa de agua que podrían transmitirse y magnificarse en las orillas. “Podría transformarse en un oleaje intenso, que en el fondo es un tsunami, pero lacustre”, añadió el geólogo.
El panorama es similar en el caso de los volcanes, según Quiroz, existe una relación -no necesariamente directa- entre los sismos de gran magnitud con la activación volcánica en algunos sectores. Sin ir más lejos, el especialista resaltó que la energía del terremoto de 1960 provocó la erupción del Cordón Caulle, apenas 38 horas después del terremoto que tuvo epicentro en Valdivia hace 66 años atrás.
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