Camina lento y llegarás lejos.
Toma tu tiempo: inhala, exhala, observa a tu alrededor y agradece lo que ya tienes.
Hay mucho regalo escondido en lo que crees esfuerzo; disfrútalo sin arrogancia ni ostentación.
¿Fracasaste? ¿Y quién no?
El fracaso desaparece cuando transformas la experiencia en un trampolín hacia nuevos estados de conciencia. Cada caída se vuelve un recurso cuando la miras con honestidad.
Respira profundo. No te distraigas con las noticias del momento, mañana serán otras.
Mira el horizonte de vez en cuando, pero solo de vez en cuando, para no angustiarte por el futuro.
Recuerda que los secretos más importantes suelen estar a la vista de quien sabe mirar.
Cada paso tiene su momento y su sentido.
Asegura tu tranco. Saca las piedrecillas de tus zapatos apenas las sientas,
pero no te engañes con la prisa: la prisa, muchas veces, retrasa más que el descanso.
Come de los frutos que tengas a mano y compártelos con quien camina a tu lado.
Juntos construirán proyectos que trascienden;
tejerán abrigos que darán calor cuando llegue el frío.
Así, el futuro se volverá presente y lo pasado será memoria.
Agradece. Siempre agradece.
Y confía en la abundancia del universo.
La abundancia se activa cuando compartes tus riquezas: materiales, emocionales o espirituales.
Debajo de una piedra puede estar esa moneda de oro que buscas.
Detrás de la próxima curva puede aparecer tu meta.
Confía. Y no olvides al Creador, cualquiera sea tu forma de concebirlo.
Eres el universo atrapado en un grano de arena.
Aléjate de las conversaciones vacías.
Cuenta hasta diez antes de elegir tus conflictos.
Conócete a ti mismo.
Y mira hacia atrás solo de vez en cuando, para reconocer tus avances sin tropezar con el ego.
Pon atención a las noticias que el otro trae de ti:
te mostrará, tus defectos y tus virtudes.
Guarda tiempo para el descanso y el ocio,
pero no lo pierdas en las pantallas.
Y cuando lleguen tormentas, refúgiate en el amor, en los afectos, en lo que te sostiene.
Trátate con cariño.
Nada es permanente.
Detente frente al espejo y reconoce a ese ser humano que brega por construir una mejor versión de sí mismo.