La próxima semana todo lo que ocurrió durante este año, lo bueno, lo malo, lo feo, lo raro, pasará a ser parte del año pasado. Como cada fin de año, es momento de hacer un balance. ¿Qué fue lo mejor de este 2025 en Puerto Varas? ¿Qué quedó al debe?
Entre los hitos positivos, destaca el inicio y avance de las obras del futuro Hospital de Puerto Varas, la obra más importante de la historia de la comuna en materia de salud. Un proceso largo, con un final que hoy se ve más cercano y que, de algún modo, será en honor a quienes no alcanzaron a verlo.
El retorno del tren es otro de los hechos relevantes. Más allá de las críticas respecto de su funcionamiento y los costos asociados, su regreso devuelve al destino algo que ya había tenido y que vuelve, ahora también los sábados.
La esperada pavimentación de calle Manzanal se suma a la implementación de nuevos semáforos inteligentes en el centro. Se integra a la promesa de los semáforos en Arturo Prat y Línea Nueva que debieran, al menos, contener el peligro. Una espera segura, mientras, la nueva carretera 5 sur y sus nuevos accesos aún parece demasiado lejos para esta década.
Tras largos meses cerrado, el Parque Cerro Philippi volvió a abrir sus puertas y ofrece una realidad distinta. Opiniones aparte, nadie podría decir que se ve igual a como se veía. Algo similar ocurre con los nuevos paraderos: se cuestiona su diseño y su costo, pero son paraderos nuevos y representan un beneficio concreto para los usuarios y para la comuna. Su ejecución permitirá, además, evaluar con mayor claridad cómo debieran abordarse los que vienen, en caso de reconocer que se podía hacer más y/o mejor con menos.
A ello se suma el plan de retiro de cables, un esfuerzo relevante que se relaciona con la recuperación de la mirada que tuvo en su momento el plan visual de Puerto Varas y que se acentúa con el fin de las pantallas publicitarias gigantes en el área céntrica. Por su parte, reviste especial importancia el posicionamiento del Centro de Innovación en la comuna y el anunciado inicio de obras del estadio Ewaldo Klein.
Y, tal vez, lo más nítido del año: el manejo de la emergencia tras el tornado que afectó a Puerto Varas. Una comunidad entera mostró de qué es capaz cuando actúa con sentido colectivo. En lo esencial, hay comunidad.
No todo, sin embargo, avanza al mismo ritmo. La implementación del plano regulador sigue generando dudas, especialmente en cómo dialoga con la ejecución concreta de las lentas obras contempladas en el plan de agua. El conjunto requiere información pública clara sobre etapas, plazos y mitigaciones asociadas. Saber cómo crecerá Puerto Varas para contener su crecimiento, básicamente.
La contaminación sigue siendo un problema serio, en sus distintas dimensiones: agua, aire y suelo. ¿Cuántas estaciones existen para medir la contaminación atmosférica en una comuna de más de 4 mil kilómetros cuadrados? Mientras, la contaminación del borde costero del lago Llanquihue persiste. ¿Cuándo estará operativa la planta sanitaria de Loncotoro? Por otro lado: ¿Cómo seguirá la administración del relleno sanitario La Laja? ¿Quién estará a cargo? ¿La asociación?
El eterno problema de los estacionamientos del centro tampoco se resuelve. Un servicio que nunca termina de funcionar bien: licitaciones débiles, multas que no inhiben, paros de trabajadores que delatan un sistema frágil. Más de 400 estacionamientos que operan a medias, con promesas que no se cumplen y una informalidad que se toma las cuadras.
El estado del pasaje Ricke no es un desastre, pero sí una oportunidad perdida. Algo similar ocurre con el pasaje peatonal San Pedro, las bancas de la costanera urbana, el ordenamiento de las embarcaciones y sus ruidosas pasarelas flotantes recicladas. Las plazas y los juegos infantiles presentan daños evidentes. Los papeleros de la costanera duraron poco. La tapa que se mueve con el viento termina siendo una evidencia incómoda.
El Parque Nacional Vicente Pérez Rosales cumple este año 100 años. ¿Está Ensenada, como comunidad aledaña y anfitriona del parque, preparada para ese desafío? ¿Tiene resuelto su parte en el plan regulador, su plan sanitario, su plan de evacuación ante una eventual erupción? O más simple aún: ¿funcionan correctamente los baños de la plaza recién inaugurada?
La política de seguridad sigue siendo un punto crítico. En una coincidencia triste, mientras se celebra un presunto éxito en esta materia, ocurre un homicidio. El debate exige una mirada amplia sobre el rol de los municipios, más allá de acciones puntuales y su inversión asociada. Idealmente, el municipio debería involucrarse con el mismo énfasis que mostró cuando abordó el olvidado tema de las parcelas.
A ello se suman anuncios erráticos, como el de los buses eléctricos que luego no son, y luego sí. Incertidumbre innecesaria para la comunidad y una coordinación que deja una imagen poco feliz. La sorpresa son los sorprendidos.
En otros asuntos, los sumarios vinculados a casinos y viajes al extranjero, la lenta auditoría al alcalde, el caso Hydrosym y los casi mil millones de pesos retenidos por la justicia, así como la situación de los guardias que no eran guardias en recintos de salud municipal. Procesos lentos y judicializaciones que remecen y no siempre entregan cuentas alegres.
La vida es así. Lavando platos a veces se rompen platos. Siempre hay problemas. Nadie es tan bueno. Nadie es tan malo. Puerto Varas tiene razones suficientes para enfrentar sus desafíos con optimismo. ¿Qué pasaría si todo funcionara como cuando hay un tornado, pero sin la necesidad de un tornado? Un buen gobierno local y una buena oposición pueden lograr mucho más que manifestar sus diferencias.