Opinión

[OPINIÓN] Uso de animales en experimentos: se necesita más información para evitar prejuicios

El Heraldo Austral

Escándalo en España, tras la difusión de una investigación de la organización Cruelty Free International, coloca nuevamente el tema del uso de animales de experimentación en el centro de la discusión al difundirse imágenes de maltrato en un laboratorio. ¿Se justifica su uso por el beneficio del ser humano?, ¿qué dice la ética al respecto?  

«Estos actos repudiables dañan el esfuerzo en acercar la información de bioterios y de animales de experimentación hacia la sociedad, creando dudas y rechazo» analiza el Dr. Osvaldo Flores Bastías, investigador de la Universidad Autónoma de Chile y parte del Comité Ético Científico de la Vicerrectoría de Investigación y Doctorados de la casa de estudios.   

Actos que ocurren al mismo tiempo que se presenta en España el cuarto Informe Anual sobre el Acuerdo de Transparencia sobre el Uso de Animales en Experimentación Científica, impulsado en 2016 por la COSCE y que pretende que las instituciones que investigan con animales aumenten y mejoren sus actividades de comunicación, para contar a la sociedad qué es lo que hacen y por qué es imprescindible.  

Para el Dr. Osvaldo Flores Bastías esta apertura de los bioterios a la sociedad, que ha empezado España y otros países, «es una instancia necesaria para que la ciencia y particularmente la biomedicina, sea comprendida por las personas que no son parte del mundo científico». Este mayor acceso a información sobre el trabajo en bioterios permitiría quitar prejuicios relacionados con maltrato animal, que muchas veces carecen de sustento.  

En relación con el acuerdo de transparencia, para el también investigador del Comité Ético Científico de la Universidad Autónoma de Chile, Dr. Cristián A. Amador, la medida es adecuada en cuanto tengamos «sociedades cada vez más familiarizadas y participativas con la investigación biomédica, incluso en aspectos más básicos que la misma experimentación animal. Por ejemplo; cuál es el presupuesto destinado a investigación, cuál es el alcance que ésta genera, cuánto tiempo toma, y otros».  

En este sentido, para el investigador la prensa es clave en la educación científica de la sociedad, «es cierto que existieron, y probablemente aún existen, malas prácticas bioéticas relacionadas con la experimentación animal. Sin embargo, desde mi experiencia en Chile y otros países en los cuales he trabajado y/o visitado, la investigación de este tipo se realiza con muy altos estándares de ética, procurando por sobre todo el bienestar y reduciendo al máximo su sufrimiento» complementa el Dr. Cristián A. Amador.  

La utilización de animales es la base para la creación de fármacos que han sido y son beneficiosos en la medicina humana. Lamentablemente a pesar de la importancia que han tomado los comités de Bioética Animal en el mundo y las normativas respecto al uso de los animales de experimentación, sumado a la conciencia de los investigadores por el bienestar animal; aún existen individuos que incomprensiblemente carecen de esta «conciencia bioética», de empatía y respeto hacia los animales de experimentación.  

«Es fundamental el bienestar animal, no solo por la salud de los propios animales sino también por la reproducibilidad de los datos obtenidos entre las distintas instituciones y futuros experimentos que utilicen esos datos como base de investigaciones científicas» analiza el Dr. Osvaldo Flores Bastías.   

Si bien hoy existen otros modelos experimentales como los computacionales, cultivos celulares, entre otros, según el Dr. Osvaldo Flores Bastías todavía no es posible reemplazar del todo el modelo animal, «ya que este nos permite trabajar en un sistema vivo y fisiológicamente completo, siendo una herramienta indispensable para modelos preclínicos». 

En Chile, la Cámara de Diputados despachó al Senado en diciembre un proyecto de ley que busca prohibir los experimentos en animales con fines cosméticos. La iniciativa busca establecer la ilegalidad del uso de animales para la realización de pruebas de seguridad y eficacia de productos de higiene y odorización personal. 

Para quienes incumplan la norma, el documento propone multas que van de las 500 a 1.200 UTM, entre 26 y 63 millones de pesos aproximadamente, además de presidio menor en sus grados mínimo a medio. El objetivo es que los fabricantes utilicen métodos alternativos de pruebas reconocidos por el Instituto de Salud Pública (ISP). 

En este sentido, es importante señalar «que la utilización de animales siempre debe realizarse bajo la aprobación y supervisión de Comités de Bioética Institucionales, los cuales evalúan justamente si se justifica o no su uso» complementa el Dr. Cristián A. Amador. 

Y agrega: «siempre se debe analizar si corresponde la posibilidad del «reemplazo» animal por algún otro modelo experimental -in vitroex vivo, -u otro- es un ítem que siempre se evalúa cuando se aprueba un proyecto».