• 22 de Octubre

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Sostengo que Sostiene Pereira es una gran novela. Sostengo que, a Pereira, el protagonista, dan unas ganas enormes de saber de su vida más allá del libro. De acompañarlo después de la última página.

Estamos en el caluroso verano de 1938 en Lisboa. La dictadura de Salazar campea a sus anchas abarcando todos los aspectos de la vida de la gente, dictando incluso lo que deben leer en los periódicos.

Es ese mundo en el que se mueve Pereira, un hombre ya entrado en años, viudo y triste, con una peligrosa cardiopatía aumentada por su gordura. Es católico de confesionario y está a cargo (es periodista) de la página cultural de un modesto diario. Sostengo que también es un poco cándido, pero de buen corazón, aunque lo tenga enfermo. Por eso, sostengo que se va haciendo querible y entrañable.

Pereira vive su vida dedicado a la literatura y a la cultura, al recuerdo de su esposa y de su pasado, no se mete en política y pese a ser periodista, poco se entera de lo que pasa. Hasta que aparece Francesco Monteiro Rossi, licenciado en filosofía quién hizo una tesis acerca de la muerte, el que intentará colaborar en la página cultural y le irá cambiando la vida.

Las reflexiones también quedan, a partir de la trayectoria de Pereira. ¿El ser humano puede evolucionar, cambiar hasta rebelarse, aunque esté en el último tercio de la vida y a pesar de que el pasado y sus circunstancias lo tengan contenido? En esto Pereira sostiene una posición clara.

Sostengo que una de las originalidades del libro y por la que uno lo recordará, es la muletilla aquella, la del título y que acompaña todo el texto. Sostengo que me ha parecido divertida.

Sostengo que este es un libro ligero, profundo, irónico, suave, intenso, todo a la vez. Y con un nítido telón de fondo, marcado por la muy cercana guerra civil española, la irrupción de los fascismos en Europa (estamos en 1938) y la persecución de los judíos, mientras el régimen de Salazar juega sus cartas a los ganadores.

El ambiente opresivo, los abusos, la censura, la falta de libertad y las injusticias generados por la dictadura, Antonio Tabucchi lo transmite con tal acierto, que me ha hecho recordar hechos y sensaciones de la dictadura vivida en carne propia, especialmente en mis tiempos de estudiante.

Sostengo que es uno de esos libros que llega como un carismático invitado, y que al llegar a la última página uno se queda triste de que haya sido tan breve. Me ha recordado a Stoner porque ambos personajes se han quedado a vivir conmigo. Sostengo que Sostiene Pereira es también un libro para regalarlo y compartirlo como el pan.