Quién lo hubiera pensado. Son los confederados del sur los que ganaron la guerra de Secesión estadounidense. Y los esclavistas eran los del norte. Así las cosas, los Estados Unidos que quedaron, los 26 estados, se sumergen en la pobreza y la violencia. La gente puede sobrevivir solo a través de la servidumbre y las cosas van de mal en peor.
Mientras tanto, la victoriosa Confederación campea a sus anchas y se expande hacia el sur. México es sólo una nueva provincia, al igual que el resto del continente y en Europa hay potencias distintas a las que conocemos.
Una historia alternativa llena de chispa y de ingenio, que incluye algún viaje en el tiempo. Con esos antecedentes, esta lectura tenía que llegar, para alguien que es amante de la historia y las ucronías. Ward Moore logra hacer creíble la narración, que por lo demás va a la esencia de lo que quiere contar y lo consigue en poco más de 200 páginas.
Publicada en 1953, uno de los puntos altos es la recreación de la batalla de Gettysburg, pero con un resultado distinto al que conocemos. Un pequeño detalle puede cambiarlo todo y aquí marcó el curso de la guerra civil. Dicho sea de paso, la verdad histórica de esta trascendental batalla magistralmente lo cuenta Michael Shaara en Ángeles asesinos.
Sin duda que esta novela, un pequeño clásico, es una referencia para otras obras posteriores del subgénero de la ucronía.
El insignificante Estados Unidos está bajo amenaza y puede desaparecer. Es sólo una pieza en el tablero de las potencias mundiales. Quién lo hubiera creído. Este Ward Moore se las traía.
28 Ene 2026
Opinión
Libros de la Vida: “Lo que el tiempo se llevó” de Ward Moore
Por Juan Carlos Gallardo