Europa de rodillas ante el avance incontenible de las tropas de Hitler. Bélgica y Holanda se rinden. Francia está a punto de caer. ¿Quién osará enfrentarse al terror nazi que todo lo aplasta en esas horas oscuras?: Solamente Churchill. Winston Churchill. No había otro.
Este libro recoge algunas de las lecciones de política y liderazgo más estelares en tiempos de guerra. Con casi todo en contra, una carrera política discutible, con fracasos a cuestas, un rey que no le tiene confianza, su propio partido conspirando y un pueblo adormecido, Churchill asciende al poder en las horas más oscuras, para cambiar el rumbo de la historia.
Hay que reconocer un esfuerzo investigador destacado de Anthony Mc Carthen para escribir “Las Horas más oscuras”, novela histórica en que describe cómo a sus 65 años, llega Churchill a convertirse en Primer Ministro de Gran Bretaña, relatando en 10 capítulos su trayectoria y consolidación de su liderazgo, para ganar un lugar emblemático en la historia moderna.
Mención especial para esos discursos estudiados, ensayados en la intimidad y con puestas en escena magistrales para electrizar a una nación (y mandarle un mensaje a los enemigos), como cuando ante la invasión nazi inminente declama las arengas famosas: “Sólo puedo prometerles sangre, sudor y lágrimas” y “Lucharemos en las playas, en los lugares de desembarco, en los campos y en las calles; lucharemos en las montañas; no nos rendiremos nunca…”
Churchill, pese a erigirse en uno de los más grandes protagonistas de la historia moderna, era un personaje contradictorio. Defendió la libertad, pero era colonialista. Defendía la democracia, pero la permanencia y supremacía del imperio británico era lo importante. Bebía whisky de la mañana a la noche, el puro era la prolongación permanente de su cara redonda, y sin embargo tenía una salud a prueba de balas y una energía inagotable. No dormía más de cuatro horas (más la siestecita de las cinco de la tarde).
Y fue aclamado y reconocido por su rol en las horas más oscuras del mundo occidental, pero también tenía su propio lado oscuro. Fue el gran responsable del fracaso bélico de Gallipoli durante la Primera Guerra Mundial. Y fue el líder que mostró indiferencia durante la cruel hambruna de Bengala.
Para él, la solución de las cosas era ir a la guerra. Y sin embargo, decía amar la paz.
Político, militar, pintor, estadista, escritor, Winston Churchill las hizo todas. Hasta se ganó el Premio Nobel de Literatura, cuestión que parece muy extraña.
Debo decir que tengo un sueño que no se cumplirá: La biografía de Churchill escrita por Stefan Zweig. ¡Cómo el maestro de las biografías noveladas hubiera sacado partido a los momentos estelares de la existencia de Churchill, a esas frases para el bronce, producto de esa oratoria inacabable! Pero, como ello es imposible, hay que leer libros como éste, que salvan el tiempo invertido, dan para hacer películas exitosas y permite una lectura amena y agradable.