• 20 de Octubre

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Acusado de haber matado a dos niñas blancas un niño de raza negra de catorce años fue asesinado en la silla eléctrica por el Estado, en nombre de la sociedad estadounidense en 1944. Después se ha demostrado que nunca debió ser procesado ni menos ejecutado. Todo esto en nombre de la civilización. Si hubiera sido un niño blanco, los miembros del jurado y el juez, todos blancos, seguramente no lo hubieran condenado.

Con esta introducción no estoy hablando del libro, estoy refiriéndome a la terrible realidad. Aunque tal vez en esa historia de odio institucionalizado, de fallas del sistema y de vergüenza para todos, se inspiró Stephen King para escribir La Milla verde.

Veamos de qué se trata esta obra. Cualquier sinopsis prudente dice que un ex carcelero que se encuentra ya anciano en la residencia donde pasa sus últimos años comparte sus vivencias sobre el año que cambió su vida para siempre. Era 1933 en la estadounidense penitenciaría de Cold Mountain, y él junto a sus entrañables compañeros trabajaban como guardias en el sector de la penitenciaría conocido como la Milla verde, donde mantenían a los condenados a la silla eléctrica.

Ese año llegaría para cumplir con el mandato del sistema de justicia, un preso que venía de ser condenado por asesinar a dos niñas. Este preso rematado, que por cierto era de raza negra, en su estancia en la Milla verde mientras espera el día de enfrentar a la silla eléctrica, afectará para siempre la vida del protagonista, la de los demás carceleros y hasta la de los propios presidiarios.

¿Pueden llegar las personas a los extremos más increíbles en su capacidad de ejercer el bien y desgraciadamente el mal? Seguramente. Y King lo demuestra desde la ficción.

Y de paso nos hace recorrer el pasillo de la muerte. Y en doble papel como en un juego de roles: Como carcelero ejecutor y como prisionero rematado. O al menos como testigo de mala gana.

¿Matarnos legalmente los unos a los otros con gas o electricidad, con premeditación y sangre fría? Es una locura. Un horror. Pero se ha hecho muchas veces. Y se sigue haciendo en muchas partes, a veces cambiando solamente la forma de matar.

He podido verificar toda la profundidad que Stephen King, uno de los autores más influyentes y prolíficos de la literatura contemporánea, logra caracterizando las sensaciones y sentimientos que pueden tener las personas y cómo funcionan las mentes y las voluntades. De los muchos libros de su obra vasta y heterogénea hay pocos como éste. Y a pesar de esos arranques sobrenaturales, que se aceptan de buena gana, porque no se discuten cuando están presentes en una trama grandiosa como esta.

La milla verde es inolvidable. Una lectura con casi todas las emociones presentes. Y que ha dado origen también a una gran película.

Que se cumpla el veredicto: Queda escrita la sentencia con letra clara y firme que este es un libro cinco estrellas. Aunque como ocurre con algunas sentencias, también puede estar equivocada.