• 23 de Octubre

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El pasado sábado 11 de octubre se publicó en este diario una columna de opinión titulada “Seguridad”, que planteaba una serie de interrogantes: ¿es Puerto Varas hoy una ciudad más segura que antes? ¿Estamos enfrentando de la mejor manera los problemas de seguridad? Estas preguntas son legítimas y necesarias. Pero no podemos discutir sobre temas tan delicados si nos basamos sólo en percepciones. Necesitamos analizar evidencia y datos para sacar conclusiones informadas.

Vamos analizando punto por punto las preguntas planteadas.

¿Puerto Varas es hoy una comuna más segura que antes?

Los datos son claros. En 2023, en plena crisis de seguridad nacional, Puerto Varas registró una tasa de 1.494 denuncias por delitos de mayor connotación social por cada 100.000 habitantes, cifra inferior a la media nacional (1.652,6). Además, según un informe de La Tercera, nuestra comuna fue una de las ocho del país que no registraron homicidios durante ese año, situándose entre las diez comunas más seguras de Chile en diversos delitos de mayor connotación social. Dicho sea de paso, en Puerto Varas no se registran homicidios en los últimos tres años: 2023, 2024 y 2025.

Y si miramos los datos comunales más recientes, la evidencia es aún más contundente: entre 2024 y 2025 reducimos de 2.789 a 2.320 los delitos registrados, lo que representa una disminución efectiva del 16,5 %. En un contexto nacional muy complejo, donde la mayoría de las comunas ha visto aumentar sus cifras delictuales, pocas pueden decir que han logrado revertir esa tendencia. En Puerto Varas sí pudimos.

¿Está el municipio enfrentando de mejor manera los problemas de seguridad?

Cuando llegamos a la administración municipal en junio de 2021, la realidad de la Dirección de Seguridad Pública era vergonzosa: no contaba con un marco estratégico claro y administraba un presupuesto de apenas 18 millones de pesos al año. Cuatro años después, el presupuesto en seguridad municipal supera los 860 millones, lo que nos ha permitido crear un sistema de seguridad municipal basado en cuatro principios: prevención psicosocial, prevención comunitaria, despliegue operativo y análisis delictual.

Este enfoque nos permitió multiplicar por cuatro la flota de vehículos y aumentar en 800 % los patrullajes preventivos. Por primera vez, contamos con cobertura 24/7 en toda la comuna, una central unificada de llamadas, presencia constante en los barrios y una capacidad de respuesta promedio de 15 minutos, lo que ha cambiado radicalmente la relación entre el municipio y la ciudadanía. Hoy estamos donde más se necesita: jueves y viernes por la noche, sábado y domingo, las 24 horas del día.

¿Más gasto equivale a más seguridad?

Para combatir la inseguridad no sólo se necesitan más recursos, sino también capacidad de gestión, planificación y visión estratégica.

Para dimensionar el alcance de nuestro nuevo sistema de seguridad municipal, comparto algunas cifras: sólo en lo que va de este año, la Dirección de Seguridad Pública ha realizado más de 3.000 fiscalizaciones de tránsito, 5.600 servicios de apoyo a la comunidad y 1.200 controles a locales comerciales, además de atender 2.790 llamados al número 4144 y participar en 52 detenciones conjuntas con Carabineros.
En un solo día, nuestra central de televigilancia atiende en promedio 13 llamadas y coordina 25 operativos, permitiendo descomprimir el trabajo de Carabineros y liberar recursos policiales para enfocarse en delitos de mayor complejidad.

Durante 2024 y 2025 implementamos, por primera vez, los Presupuestos Participativos de Seguridad, que permitieron a las juntas de vecinos y organizaciones comunitarias definir directamente proyectos de prevención, seguridad y recuperación de espacios públicos, con una inversión total de 110 millones de pesos. A la vez, modernizamos nuestro sistema de teleprotección, instalando 32 nuevas cámaras de alta resolución y con inteligencia artificial, que se suman a más de 120 dispositivos operativos en todo el territorio comunal —urbano y rural—, fortaleciendo nuestra capacidad de monitoreo y respuesta ante emergencias.

Pero la seguridad no puede tener sólo una mirada reactiva. También estamos invirtiendo con fuerza en prevención. Por eso, hemos creado programas de prevención de la violencia intrafamiliar y contra la mujer, acompañamiento en salud mental adolescente y tratamiento al consumo problemático de drogas en comunidades escolares, sumado a una estrategia agresiva de deporte, cultura, salud y espacio público para nuestra comunidad, entendiendo que la seguridad se construye primero desde el bienestar de las personas.

¿La estrategia de seguridad la define Carabineros o el Municipio?

La seguridad comunal no se construye desde la competencia, sino desde la estrecha colaboración. En ese sentido, la coordinación con Carabineros, la Policía de Investigaciones y el Ministerio del Interior ha sido fundamental. No buscamos reemplazar sus funciones, sino complementarlas con inteligencia local, presencia preventiva y participación ciudadana.

Cada institución cumple un rol, y nuestro deber como municipio es colaborar dentro del marco legal, optimizando los recursos y fortaleciendo las estrategias conjuntas. Esa cooperación ha permitido aumentar la eficiencia operativa y la capacidad de respuesta en todo el territorio.

Sabemos que aún quedan muchos desafíos por resolver. La situación de calle, el microtráfico, la explotación sexual infantil y la violencia contra las mujeres son realidades complejas que exigen nuestros mayores esfuerzos.
Sin embargo, la experiencia de Puerto Varas demuestra que no se trata sólo de cuánto se invierte, sino de cómo se gestiona y con qué propósito se hace. Hemos probado que es posible reducir los delitos de una comuna con colaboración institucional, capacidad de gestión, recursos bien utilizados y una mirada estratégica de largo plazo.

En tiempos en que el debate público se ve dominado por las emociones, por quien grita más fuerte o por buscar titulares, necesitamos volver a lo esencial: basar las discusiones en evidencia y resultados. Porque la seguridad de Puerto Varas no se construye con discursos, sino con acciones.