• 19 de Octubre

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La renuncia

Por: Pablo Hübner


Esta semana se desarrolló un concejo municipal extraordinario. Sesión número 05. Cuando se trata de concejo extraordinario es para abordar específicamente el tema que convoca. En este caso, la renuncia del concejal Nicolás Yunge.

Durante la sesión anuncia su renuncia. Se vota. Aprobado, sólo una abstención. “Es tu momento”, se escuchó decir en la sala donde se representa a los vecinos. Los motivos del concejal para renunciar se ajustan a lo personal, lo profesional y una vocación asociada al servicio público. Un llamado al que no se podía decir que no, más allá de lo mucho que se declara querer lo que se abandona. El concejal llevaba más de un año en el cargo. Reuniones, rodaje, estudio, participación y de pronto, la salida. Quien llega no hereda, parte de cero, y tendrá la imposible misión de retomar lo que debe iniciar. Con esta decisión, los electores votaron por el reemplazante, sin saberlo, sin imaginarlo siquiera.

El concejal Yunge era la segunda mayoría en el concejo municipal. Más de dos mil votos en la última elección municipal. Presidente de la comisión de Fomento Productivo del concejo. Hoy esa comisión no tiene presidencia. La nueva mesa de turismo ya no cuenta con quien debería estar. No se sabe quién lo reemplazará.

Una vez que se aprueba la renuncia el alcalde y los concejales (en su mayoría) le desearon lo mejor. Quienes corresponden a su sector hicieron ver que se harán cargo de los temas que el ex concejal dejaba pendiente. Una solidaridad que también se puede entender como una sobrecarga en un mundo donde las personas no son las piezas de una máquina. Hay relaciones humanas asociadas a la naturaleza del cargo y su deber representativo. La decisión implica un quiebre que se podía haber evitado. ¿Era el único concejal de Puerto Varas a quien le ofrecieron un cargo de seremi? ¿Por qué unos aceptan lo que otros rechazan? El universo de lo propio se viste con la palabra de todos. El peso del llamado y el sentido de la oportunidad pasa también por apretar los botones negros con los números blancos de la calculadora electoral. Los hechos son los resultados. La épica de los servidores tiene una explicación que ofrecer con respecto a los compromisos electorales asumidos hace pocos meses bajo la misma lógica.

¿Qué importa si renuncia un concejal? Los gobiernos municipales son breves. En el proceso de gestión se necesita fiscalización para evitar problemas antes de que se produzcan. Es una representación técnica y política. El rol implica también ir a las ceremonias, seminarios, conversar con los vecinos. Con la decisión del ex concejal se interrumpe una línea de trabajo que no se reemplaza de un día para otro. Nadie puede volver a tener las reuniones que ya se tuvieron. 

Este no es un caso aislado. Otros municipios de la región han vivido la misma suerte. La política de la rotación no por legal es positiva. Proponer equipos, armar equipos, desarmar equipos, multiplicar integrantes, imponer nuevos equipos. ¿No había nadie más? ¿Había que sacar a unos para poner a otros? Tampoco corresponde disminuir el rol del concejal comparando con lo que significa ser seremi, más aún considerando que la gente vota por una persona, no por una rotación de personas. Si solo se tratara de quien representa al sector, las personas asociadas a ese sector serían irrelevantes, cuestión que no es cierta. La conexión entre las ideas y las personas es tan directa como irremplazable. Tampoco son indiferentes los compromisos adquiridos para un marco de tiempo claramente establecido que con esta decisión, se quiebra. Aceptar o rechazar el llamado a ser seremi no era ser más o menos servidor público.

La comunidad de Puerto Varas deberá aceptar que ahora quien asumirá el cargo no será quien sacó más votos. Tampoco será quien viene desde hace meses trabajando en el cargo. Será alguien nuevo. Por mucho que la norma lo permita, la rotación altera la democracia y su mandato soberano.

En el último concejo municipal, una silla estaba vacía. Puerto Varas pierde continuidad. Puerto Varas pierde tiempo. Puerto Varas pierde un concejal electo y se quedará con uno no electo.