• 20 de Octubre

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Inteligencia emocional: una gran ventaja humana

Dr. Franco Lotito Catino

Conferencista, escritor e investigador (PUC)


Si bien existen diversas definiciones que intentan capturar la riqueza y variedad de significados que implica el concepto “Inteligencia Emocional” (I.E.), una de las más utilizadas es aquella que señala que la I.E. alude a la “habilidad para percibir, asimilar, interpretar, comprender y regular las propias emociones, así como las emociones de quienes nos rodean, promoviendo y facilitando, al mismo tiempo, el crecimiento emocional e intelectual de las personas”.

La falta de esta cualidad es uno de los factores que hace –literalmente– sangrar a nuestra sociedad debido, principalmente, a causa de las injusticias, la intolerancia, indiferencia y la falta de respeto hacia la dignidad del otro.

La buena noticia, es que esta habilidad se puede aprender. Si bien, no es un proceso fácil, automático, ni rápido, las personas que están interesadas en su propio progreso emocional logran hacer notables avances, condición que les entrega grandes satisfacciones, tanto personales, como así también familiares y profesionales.

El Dr. Daniel Goleman fue la persona responsable de dar a conocer ampliamente en el mundo científico, académico, social y empresarial el concepto de “Inteligencia Emocional” como tal.

En varios de sus libros el Dr. Goleman destaca que la I.E. nos permite, entre otras cosas:

  1. Tomar conciencia de las emociones que constantemente nos embargan e inundan: miedo, enojo, felicidad, ira, tristeza, alegría, desesperación, orgullo, etc.
  2. Identificar y comprender las emociones y sentimientos de quienes están en nuestro entorno cercano.
  3. Aprender –y saber– cómo tolerar las múltiples presiones y frustraciones que experimentamos en el trabajo y en la vida diaria.
  4. Reforzar nuestra capacidad de trabajar en equipo.
  5. Adoptar una actitud empática con los demás, lo que a su vez, nos entrega mayores posibilidades de desarrollo personal.
  6. Participar y convivir con los demás en un ambiente de paz, tranquilidad y armonía.

Adicionalmente, se ha comprobado que la Inteligencia Emocional es el complemento indispensable de la Inteligencia Racional o Coeficiente Intelectual (C.I.) para todo aquel individuo que se ha propuesto alcanzar logros en la vida.

El C.I. –ni siquiera  en muy alto grado–, que no va acompañado de otras competencias y habilidades sociales, resulta ser absolutamente insuficiente para triunfar en la vida. El disponer tan sólo de un alto C.I., no alcanza para tener éxito y ser felices, ni en el mundo empresarial y académico, ni en la relación familiar y de pareja, ni tampoco para guiar y liderar adecuadamente a un grupo de personas.

En cambio, cuando un individuo medianamente inteligente, que tiene –y utiliza– su inteligencia emocional, a esta persona le resultará mucho más fácil y factible revertir las dificultades de pareja, resolver de manera apropiada los conflictos en el lugar de trabajo, mejorar los ambientes negativamente cargados y lograr liderazgos motivadores.