Opinión

El autoexilio de los padres frente a la educación de sus hijos

El Heraldo Austral

Gonzalo De los Reyes Serrano
Magister en Educación; Coach en Parentalidad Positiva; Director de la división Patagonia en la Fundación Innovación Educativa Chile. Creador de los Programas DHS (Desarrollo de habilidades parentales) y PARE (Aumento del rendimiento escolar), este último patrocinado por UNICEF y el Ministerio de Educación

Corría el 20 de mayo de 2015 en el Vaticano, cuando el Papa Francisco, en la audiencia general de la catequesis para la familia, afirmaba: “es el momento de que los padres y las madres regresen de su exilio, porque se han auto-exiliado de la educación de los hijos”. Es cierto; el Papa tiene toda la razón. Hace más de cuarenta años que la familia renunció a su rol formador y lo depositó en los colegios. Una decisión unilateral; por cierto. Pero, el establecimiento educacional, por su naturaleza y función, no tiene la capacidad de asumir este rol.
  La familia ignora lo que múltiples estudios en educación han probado y concluido sobre la poderosa influencia de los padres en los logros de aprendizaje de sus hijos (Ramsey & Campbell, 1984; Rausemberg, 1985; Fuenzalida & Jiménez, 1994; Jadue, 1996; Brunner y Elacqua, 2003; Esquivel, 2005).   Además, para más abultamiento, expresan la necesidad urgente de que los padres tengan una participación activa en el proceso educativo de sus hijos.
  Algunos expertos indican que, aproximadamente, el 80% del logro de aprendizaje de un niño depende de la influencia de su contexto familiar. Sólo el 20%, corresponde a la escuela y, dentro de ese marco, sólo el 7% corresponde a la acción del profesor en la sala de clases.
  De lo anterior, podemos concluir sin temor, que los padres tienen mayor potencial educador que los mismos profesores. Esta afirmación no resulta descabellada si se explica a través del aprendizaje significativo y la vinculación emocional de los padres con sus hijos.
En la realidad, he tenido la oportunidad de observar en algunos establecimientos educacionales, variados casos de niños con desempeño escolar exitoso. Al tratar de identificar los factores que explican esta situación, la presencia y el apoyo activo de su familia en las actividades escolares, ha emergido como la variable más influyente.
  Como padres, generalmente deseamos que nuestros hijos sean exitosos en el colegio y la vida, pero no tenemos un compromiso activo con todas sus actividades.
Nuestros hijos nos necesitan. Sabemos que las exigencias de la vida moderna nos dejan poco tiempo para acompañarlos presencialmente. Pero existen formas y métodos; otros, ya lo han logrado. Se puede. No es un imposible.
  Cada padre o madre tiene habilidades parentales (son los recursos personales de tipo emocional, cognitivo y conductual, que se aplican en la crianza efectiva de hijos e hijas)  que le permiten afrontar exitosamente este desafío. Pero, estas habilidades afloran, se desarrollan, se perfeccionan y se vuelven efectivas, sólo a través de la práctica continua y sistemática.
  Desde esta columna, hago un llamado a los padres para que regresen del auto-exilio. Los padres somos los agentes más importantes para la felicidad de nuestros hijos, y la familia, es la única entidad capaz de generar cambios significativos en el logro de aprendizaje de sus hijos.