• 20 de Octubre

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Días de navidad

Por: Pablo Hübner


La próxima semana será navidad. Las fiestas de fin de año nunca son indiferentes. Alegrías y nostalgias suelen ubicarse a los pies del árbol decorado. Tiempo de encuentros, tiempo de distancias, tiempo de espejos, donde no siempre está la opción de esquivar la mirada. A veces sobran los motivos.

Si algo caracteriza la navidad son los regalos. Al regalo también se le conoce como presente. El ahora. Ese carrusel por donde pasan los momentos ya vividos. Lo que fue y lo que no fue. Dicen que para mantener el equilibrio no hay que perder velocidad. Pero, también hay que saber detenerse, más aún cuando todo parece pasar demasiado rápido y demasiado lento al mismo tiempo. Sobre todo cuando las dudas buscan certezas en la desolación de un desierto de confusiones. Conectado, desconectado, conectado otra vez. Corazones digitales en forma de notificación.

Es un buen año para pensar con optimismo. Este año la comunidad de Puerto Varas tuvo un momento que marcó una verdad profunda. La tragedia del tornado evidenció que la empatía, el respeto, la voluntad, son parte de la identidad local. El tornado contó con la suerte de que no se murió nadie. Y a nadie le robaron sus cosas en medio del desastre. Los voluntarios encontraron otros voluntarios para recibir apoyo, un café, un plato de comida. Una camioneta llena de materiales. Alimentos. Agua. Durante esos días se vio una comunidad que logró sentido común, trabajando en equipo, en el marco desplegado de toda una institucionalidad. La famosa alianza público y privada. O simplemente, la comunidad.

Los meses han pasado. No hay olvido. Hay presente. Por estos días navideños la comuna encuentra el comercio decorado de fiesta, mientras se organizan las juntas de vecinos para realizar encuentros que buscan sobre todo, ver niños felices. Cumplir sueños. Entregar dulces, regalos. Seguir el recorrido del viejo pascuero. Por su parte, la plaza del centro luce los árboles navideños decorados según la tradición. Ya se ven distintos viejos pascueros en las calles, los centros comerciales, las micros. En todas partes suenan canciones de navidad. En los supermercados pareciera que todas las galletas navideñas están en oferta.

Puerto Varas es una comuna que vive su tiempo de navidad entre las similitudes y diferencias. De acuerdo, o no, o tal vez. Siempre hay debates y polémicas. Aciertos, errores, críticas, comentarios. Si acaso lo que se dice fue así o tan así no fue. Motivos y explicaciones tejen horas de mensajes. Las convicciones se afinan ante los hechos y la dimensión de lo deseado negocia con lo posible. Con todo, representantes y representados son vecinos de las mismas calles, pasajeros del mismo tiempo, residentes de la memoria de estas décadas, que como todas las otras, pasarán.

Puerto Varas vive una nueva navidad. Cuando el debate se pone árido, como ha sido durante todos estos años de maratón electoral, viene bien recordar que el sentimiento que se vivió durante los días del tornado vive todos los días. En grandes y pequeños actos. Muchos de ellos anónimos, pero, fundamentales. La navidad es una fiesta desafiante. Tiene alma y tiene rostro. En su presente atiende su propio recuerdo. Y su propia voluntad. El nacimiento. Incluso, cuando la nostalgia visita los feriados con sus recuerdos alegres que también pueden ser tristes y difíciles. No hay olvido cuando se recuerda el presente. El regalo.