• 20 de Octubre

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Cuenta pública 2025

Por: Pablo Hübner


Las cuentas públicas son un gran momento para los vecinos. El coro, las autoridades representantes, integrantes de la sociedad civil. Personas que se encuentran después de no haberse visto hace mucho tiempo. Los recuerdos se juntan con el presente. Lo cívico evoca una nostalgia y ofrece una envergadura. Son momentos importantes. Adhesión, rechazo, expectativa y realidad se encuentran en el criterio de los asistentes. Los aplausos se suben al tren de un relato cargado de emotividad y sentido de reconstrucción, tomando como eje base el espíritu colectivo asociado al tornado del año pasado.

La autoridad más mencionada en esta cuenta pública fue el alcalde de Puerto Montt. La proximidad y el vínculo asociado a la nueva zona metropolitana entre ambas comunas lo explica con claridad. Un socio clave, estratégico. Pero, no se trata sólo de la relación entre los alcaldes, sino que también, con el mundo privado. La capacidad de integrar, desde el liderazgo político municipal, una articulación efectiva entre la academia, las distintas vocaciones productivas y la comunidad, pasa a ser no sólo un facilitador, sino una nueva figura de acción para conducir avances en esas materias. En sí mismo, configuran otra forma de liderazgo. El plan salmón de Puerto Montt, el plan de los centros de innovación, biotecnología, entre otros, tienen una directa relación con el encadenamiento productivo de la región de Los Lagos. La idea matriz que tenía el programa Pacto Los Lagos encuentra su continuidad en la articulación entre Puerto Varas, Puerto Montt, la industria, la academia, y el gobierno regional. El municipalismo pasa a ser un nuevo integrante de la mesa comercial. Un amigo, un socio, un empático integrante de la nueva era de la llamada alianza público - privada.

La idea, novedosa al menos en su acento, conversa con el proyecto de ley presentado esta semana por el nuevo gobierno bajo la idea de la reconstrucción, donde, más allá de los detalles, hay una lectura con respecto a lo que significa el modelo de desarrollo en Chile, a partir de un diagnóstico en que se acusa un estancamiento generalizado, profundizado por la tramitología, y que además, merece ser corregido con urgencia. No hay reconstrucción sin reconocer un caos previo. Si acaso el lenguaje construye realidad, la reconstrucción alude a lo que la antecede, la construcción.

La capacidad de generar recursos desde el incentivo a la inversión implica una afinidad representativa que se presenta como superior a la que se puede reconocer entre los distintos sectores políticos. Así, la relación de representación pública y su vínculo con los privados ingresa a una expuesta dimensión desconocida. En nombre del tornado se aceptan otras reconstrucciones. Un viaje desde la administración cotidiana de necesidades vecinales a los objetivos de crecimiento, desarrollo, innovación, inversión, empleo, vinculados a la relación, siempre oportuna y siempre compleja, entre el mundo público y el privado.

La mayor acción política parece ser dejar la cosa política, con tal de lograr que las cosas pasen. Todo lo que impacte en la gestión pasa a ser parte de la gestión. Los resultados buscados son los que mandan los esfuerzos: Que la comunidad reciba un poco de lo necesitado y un poco de lo deseado. Que ese poco sea cada vez más y mejor. El rol de cada municipio y sus respectivos alcaldes tiene un alcance político, no sólo en la pretensión de otros cargos, sino que sobre todo, en su capacidad articuladora. Si acaso la representación es un asunto de poder, del mismo modo, el dinero es un asunto de poder. Importa estar donde está la plata. Básicamente porque cada iniciativa hay que pagarla.

En la última cuenta pública se evidenciaron presupuestos, proyectos realizados y proyectos por realizar. La balanza de los recursos y su priorización pasa a ser el resumen de la mirada en cuanto a justicia social y la visión integradora del uso de cada peso. Porque nada es gratis. Y todo cuesta. Los mismos sueldos para la gestión lo recuerdan, más allá de las generosas donaciones altruistas de pasajes aéreos para gestiones municipales. En ese marco, en la cuenta pública se menciona la ambición de conseguir una autonomía financiera que permita avanzar con agilidad y prontitud. En este esfuerzo es donde se conjuga la resignificación de la alianza público-privada, así como los lazos internacionales con organizaciones que puedan colaborar en la causa. Por eso es que ir a Brasil pasa a ser una manera más de conservar la bahía del lago Llanquihue.

El camino en el relato convoca a la unión más allá de las diferencias, pero probablemente será la resignificación del cargo y sus oportunidades lo que forjará una distinción en cuanto a lo que pueden hacer y no hacer los alcaldes en Chile. Es ahí donde se diluyen las diferencias y se concentran las prioridades. Un rol que es también una posición, con alcances y límites que seguramente serán parte de un debate necesario.

¿Dónde se juntan y dónde se separan las aguas? ¿Cómo se reparte el esfuerzo en las ganancias? El llamado a la unidad es mucho más que un sentimiento de esperanza y convicción emotiva. La política de los acuerdos parte por ocupar un lugar en la mesa, y en tanto, recibir un pedazo de torta. Incluso, soplar algunas velas. Si eso implica usar una corbata invisible, así será. Por ejemplo, la palabra todos ahora se menciona a secas. Y para el detalle de la cuenta pública: No se mencionó ni una sola vez al movimiento Transforma.