• 23 de Abril

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Cuando la gente te odia por destacar y sobresalir

Dr. Franco Lotito Catino

Profesor del MBA de la UACh


“Existe algo mucho más escaso, fino y raro que el talento: la virtud de ser capaces de reconocer y valorar el talento de otros” (Elbert Green Hubbard, escritor y filósofo).

 

Si bien, los seres humanos muestran una serie de contradicciones y debilidades, una de las contradicciones más llamativas se relaciona con la gran dificultad que tienen algunas personas para valorar y apreciar de manera honesta y sincera las fortalezas, talentos y virtudes de otros, sin que se pueda evitar que tales individuos sientan rabia, frustración y/o rencor por la fama o el éxito alcanzado por otras personas.

Este sentimiento de molestia y rabia por el talento y éxito ajeno va más allá de la envidia y tiene que ver con el “síndrome de alta exposición”, es decir, el odio y resentimiento que se genera en los demás cuando alguien se destaca demasiado. De ahí que ese sentimiento no pueda calificarse como “envidia”, ya que se relaciona con algo muy concreto: el éxito y talento de los demás permite que las propias limitaciones y mediocridad se hagan mucho más visibles.

El Dr. Norman Feather, psicólogo de origen australiano, es un estudioso que se ha dedicado a investigar este fenómeno de la Psicología Social llamado “síndrome de alta exposición”, “síndrome de Procusto” o también “síndrome de la amapola alta” (Tall poppy sindrome, en inglés). Todos estos conceptos son usados para describir un fenómeno social por medio del cual personas con merecimientos y méritos genuinos son objeto de odio, ataques y críticas destempladas como consecuencia de que sus talentos, habilidades y logros las posicionan por encima de sus colegas o que los distinguen claramente de ellos.

Ahora bien, de acuerdo con los psicólogos Norman Feather, Sergio de Dios González y Edith Sánchez, el síndrome de alta exposición no sólo se aplica al ámbito político, sino que también en el ámbito laboral y deportivo, donde lo que se hace es desprestigiar, enlodar y descalificar a todo aquél que muestra habilidades o talentos por sobre la media, siendo un fenómeno que opera en doble sentido o en dos dimensiones. La primera dimensión tiene que ver con la tendencia casi “natural” de no permitir que una persona determinada se destaque demasiado, debido a que eso genera inseguridad e inquietud en los demás, o bien, representa una amenaza para el status de las otras personas. A raíz de lo anterior, aquellos individuos que se distinguen y destacan por encima de los demás, a menudo son vilipendiados y criticados en forma despiadada, se les humilla, o bien, se intenta minimizar sus talentos o sus logros.

La segunda consecuencia del síndrome de alta exposición, es que las personas van aprendiendo a tener temor a destacarse, ya que eso podría significar convertirse en objeto de ácidas críticas, de ser rechazadas por el grupo, de ser cuestionadas o incluso, de ser excluidas socialmente de la comunidad a la que pertenece. Muchas personas optan por no destacar bajo ninguna circunstancia, asumiendo una postura de “bajo perfil” como norma de vida, por cuanto, sienten un fundado temor a verse expuestas a las críticas, desprecio y al rechazo por parte de los demás. El Dr. Feather señala que las personas terminan siendo presionadas –ya sea de forma abierta o encubierta– para no desafiar lo establecido, con lo cual se corre el riesgo de que el talento genuino de muchas personas, lamentablemente, se pierda, lo que determina que estas personas se vean obligadas a renunciar al éxito que se merecen, así como también a destacarse por sobre los demás.