Opinión

Cómo Enfrentar el Fracaso Escolar de mi Hijo(a)

El Heraldo Austral

Al finalizar la próxima semana, la mayoría de los establecimientos educacionales finalizará sus actividades y los alumnos(as) iniciarán unas merecidas vacaciones de verano. Para gran parte de los padres, surgen nuevas preocupaciones que se refieren a las rutinas diarias de sus hijos(as) durante estas vacaciones y los requerimientos de estos(as) por divertirse, recrearse y descansar. Pero para otro grupo de padres, la preocupación estará dada por el hecho de que su hijo(a) “se quedó repitiendo el curso”, o que a pesar de no haber repetido el curso, su desempeño escolar durante el año, lo mantuvo al borde de esta situación.

¿Cómo debemos enfrentar el fracaso escolar de nuestro hijo(a)?

Lo primero que no debemos olvidar, es la regla básica de nuestra función como padres: “guiar, apoyar y contener”. No estamos para condenar ni castigar. Aunque a veces, sea necesario imponer alguna sanción con un objetivo de aprendizaje para nuestro hijo(a). Si nuestro hijo(a) está en la situación de que deberá repetir el curso, sigamos la regla expuesta en el párrafo anterior y tratemos de SER EMPÁTICOS y tratar de percibir (y sentir) lo que él está sintiendo en este momento. Deberemos apoyar a nuestro hijo(a), porque esta no es una situación fácil para él. Aunque sienta el peso del fracaso, deberemos conversar para hacerle ver que de todo error o fracaso, se puede aprender y cambiar el propio futuro. Lo que más impactará a su hijo(a), será tener que separarse de su círculo de amigos(as) del curso y las diferentes vinculaciones que ha desarrollado, desde que ingresó a los primeros años de escolaridad. Es el momento de apoyarlo(a) y hacerle sentir más querido que nunca, y que el mundo y su futuro no se terminan aquí. No olvide jamás, que como padres, tenemos la capacidad de influir y generar cambios que nadie más puede lograr en nuestros hijos(as). Pero estos cambios, se generan sólo cuando existe un relacionamiento de cariño y respeto, que debemos cuidar y cultivar a diario.

Nunca humille a su hijo(a) por lo ocurrido. De nada sirven frases como “eres un flojo rematado”, “eres tonto y no aprendes nada”, “estarás castigado todo el verano. Te lo mereces por no estudiar”. Sólo su cariño y tolerancia pueden lograr cambios.

¡¡¡ Pero lo anterior, no basta!!!...Deberemos acordar con nuestro hijo(a) UN PLAN para superar esta caída y sobre todo, evitar que se repita. Para ello, hay que ayudarlo a identificar cuáles fueron las causales de la situación. A qué factores podemos atribuir este fracaso. Este es un trabajo que hay que realizar junto a él (ella) y que puede mejorar nuestra relación padres-hijo(a). Después, juntos definir a que acciones él (ella) se compromete para superar la situación. Este, será un compromiso que asumirá con nosotros y que seguramente implicará trabajar en las acciones durante el verano. Será una excelente oportunidad para que nuestro hijo(a) se haga RESPONSABLE de sus actos y de todo lo que no realizó durante el año. Como padres, deberemos ser firmes y constantes en exigir el cumplimiento de los compromisos (aunque ocupe en ellos todo el verano). Debemos recordar que con estas acciones, estamos enseñando a nuestro hijo(a) a hacerse responsable de sus acciones e inacciones. ¿Qué importa que se le vaya el verano en eso?...es más importante lograr un crecimiento personal para su vida futura. Cuando crezca y sea un adulto, se lo agradecerá. Agradecerá que su inmenso amor de padre o madre por él (ella), logró enseñarle como superar la dificultades y aprender de sus errores.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    

Gonzalo De los Reyes Serrano

Magister en Educación; Coach en Parentalidad Positiva;

Director de la división Patagonia en la Fundación Innovación Educativa Chile