• 22 de Marzo

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La semana pasada se presentó a la comunidad el pre informe de la auditoría externa realizada a la administración anterior del Municipio de Puerto Varas. La exposición detalló problemas con cifras que no cuadran, cuentas de procedencia desconocida, errores de contabilidad, omisión en causas judiciales para su debido cierre, deficiencias en la información sobre el traspaso de mando, entre otras irregularidades, que suman cientos de millones.

En cuanto a la responsabilidad, no hay dudas. El alcalde anterior es responsable de la gestión anterior. Quien es líder del equipo, se hace cargo del equipo. La propuesta de ordenar la casa, la única promesa de campaña que hizo la ex administración en la elección municipal 20216, parece perdida ante la evidencia, más allá de los aciertos y los fracasos del período auditado.

Displicencia, negligencia, dice el actual alcalde en un medio de circulación nacional. La meta, recuperar los fondos. El municipio decide presentar los antecedentes a la justicia. No se descarta abrir causas penales o civiles. Adicionalmente, y más allá de los resultados de la auditoria, se comunica que ya se han tomado diversas medidas. Hay funcionarios del área jurídica que han perdido su trabajo. Entre ellos, sale quien fue el primer administrador municipal del actual período, elegido por el actual alcalde, representante de la presunta transversalidad política del nuevo bloque político local. También menciona el caso de otros funcionarios que han sido suspendidos. No queda claro quiénes son, por qué los suspenden y cuánto duran las suspensiones. Menos queda claro si es estas suspensiones tienen costos para los vecinos.

La presentación del informe de la auditoría a la ex administración es una buena noticia. Se cumple con una promesa de campaña que, explicaciones aparte, estaba atrasada. Evidentemente el equipo actual habría preferido tener los resultados antes. Probablemente habrían anticipado problemas, como el caso de los juicios que cada mes que pasa abultan más costos para el municipio.

No obstante, en la exposición de la auditoría queda una sensación de completo incompleto. ¿De qué estamos hablando? ¿Errores administrativos? ¿Problemas accidentales que hay que pagar?  ¿Actitudes sistemáticas diseñadas para abusar del presupuesto municipal? ¿Discrecionalidad? ¿Irregularidad? ¿Delitos? ¿Fraudes? ¿Robos?

El calificativo puntual explica la necesidad de investigar. La justicia no se ejerce desde una auditoría privada, mucho menos el resultado del proceso sirve de sentencia y condena. Ni siquiera sirve como juicio político, más allá de los énfasis en las reacciones.

La actual administración llegó al municipio con un discurso crítico sobre lo que habían sido las administraciones anteriores. Escaso reconocimiento de éxitos, marcado reconocimiento de problemas. Muy parecido a la idea, cada vez más devaluada del estallido social, de que no son 30 pesos, son 30 años. Ya tuvieron la oportunidad y no supieron aprovecharla, decía el actual alcalde en los debates de la elección municipal. Si bien las acciones buenas no omiten las malas, en la generalización, hay un derrumbe de realidad que niega lugar a la moderación.

Durante el ejercicio del cargo, muy probablemente, todos los equipos municipales han cometido errores. Cada uno de estos errores ha tenido costos para la comunidad. Hacer reconocimiento de estos problemas es el camino para solucionarlos. También lo es buscar las responsabilidades, en el caso que corresponda, sobre todo en la distinción fundamental entre el error y la intención deliberada de generar perjuicio público para beneficio propio.

La auditoría a la administración anterior es también un ejercicio de transparencia para otorgar claridad a la conducción de la administración actual. No es un comodín político. La auditoría externa no se trata de encontrar villanos para crear héroes, tampoco de hacer de su ejecución un juicio político categórico y arbitrario que reemplace a la justicia.

Mucho cuidado hay que tener con lo que se dice, más aún cuando se tiene razón. En el énfasis de lo sucedido prevalece una figuración particular que remite, a su modo, a una identidad política. Basta ver las orquestadas publicaciones posteriores a la presentación de la auditoría en las redes sociales del municipio. La moderación en la expresión, en la captación del protagonismo del momento, todo eso, fue algo que no distinguió el resultado de sus intenciones.