• 26 de Octubre

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Restauración de la Parroquia Nuestra Señora de Fátima: una historia de colaboración

  • En dos meses de trabajo desinteresado la comunidad de la Parroquia Nuestra Señora de Fátima de Puerto Chico logró lo que parecía imposible.

La parroquia Nuestra Señora de Fátima, ubicada en Puerto Chico, tiene un nuevo párroco, el Padre Juan Pablo Torres, proveniente de México, quien asumió su cargo el pasado 19 de agosto, en una misa presidida por el Monseñor Fernando Ramos, Arzobispo de Puerto Montt, misa que se hizo temprano, en la parroquia a oscuras, porque el 27 de julio había sufrido un recalentamiento del tablero eléctrico y había quedado sin energía eléctrica.

La arquitecta Jacinta Maluenda, quien acude a misa semana a semana, se enteró de la situación en que se encontraba la parroquia de Puerto Chico, la cual, no solo no contaba con energía eléctrica, sino que además presentaba filtraciones importantes en el techo y su iluminación era muy escasa. Es así que Jacinta se contacta con Claudia Ruiz-Tagle, quien lidera una empresa dedicada a la iluminación, para que pudiera realizar una asesoría y cotizar los equipos necesarios, ya que el interior era muy oscuro.

Nos cuenta Claudia que “al realizar la evaluación quedó claro que la intervención requería más que solo iluminación: era necesario renovar completamente las instalaciones eléctricas y canalizaciones, lo cual representaba un desafío técnico y financiero importante. Jacinta me comentó que los recursos eran muy limitados, pero que no podían dejar la parroquia en ese estado”.

“Fue entonces cuando nos unimos y comenzamos a movilizar redes. Jacinta gestionó el apoyo de Saesa, quienes no dudaron en colaborar. También se sumaron particulares y empresarios locales. Por mi parte, contacté a arquitectos y empresas constructoras con las que trabajo habitualmente, quienes generosamente donaron la pintura. La disposición de maestros, pintores y electricistas que participaron fue realmente conmovedora”.

El resultado del trabajo de la comunidad organizada fue impresionante: no sólo se renovó toda la conexión eléctrica, sino que además se pintó toda la iglesia, se arregló la pared detrás del altar que tenía madera apolillada, se cuenta con nuevo sistema de sonido y con una nueva y bella iluminación.

Nadie cobró un solo peso por su trabajo, sólo el costo de los materiales en algunos casos y lo que parecía imposible por los elevados costos, se logró en un trabajo de dos meses gracias a una comunidad motivada por conservar y mantener su querida parroquia.

El pasado 2 de octubre, se realizó la bendición del templo ya restaurado, en una emotiva ceremonia presidida nuevamente por el Arzobispo.