• 28 de Octubre

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Maruja Torres, Reina de la Danza y La Lluvia

  • Comentario cultural de Manuel Gallegos Abarca, escritor.

El autor rinde homenaje a la gran Maestra que dedicó parte de su vida a formar miles de niñas, niños y jóvenes en el arte del ballet clásico y danzas de América. El día 21 de junio de 2023, Maruja Torres aceptó la invitación al acto inaugural en el Gimnasio Fiscal al “Festival de la Lluvia de Puerto Varas”, ideado y dirigido por Vicki Johnson para celebrar y dar la bienvenida al solsticio de invierno, con el patrocinio de la Corporación de Turismo y Cultura, la I. Ilustre Municipalidad de Puerto Varas y el comercio local. Esta novena versión incluyó el tradicional concurso de decoración de vitrinas, carreras de garzones y camas, desfile de paraguas multicolores, carros alegóricos, música, cine, artes plásticas, fotografías y gastronomía que resaltaron la alegría de tener, acoger y agradecer la lluvia que da vida y embellece nuestra comuna.

“-De pronto -cuenta Maruja Torres- me solicitan ir al escenario y en ese instante, envuelta en aplausos me distinguen como la nueva “Reina del Festival de la Lluvia”. Yo casi me desmayo”. En efecto, era el reconocimiento a su extensa, esforzada y valiosa labor de enseñanza del ballet clásico y danzas del mundo, incluyendo nuestra cueca; sus Galas de bellas coreografías, coloridos trajes, peinados, maquillajes, luces y escenografías, todo bajo su dirección con el apoyo de padres y apoderados. “En ese instante descubrí a mis nietos, mis dos hermanas, mis sobrinos junto a otros familiares entre el público. Fue hermoso compartir aquello con mi familia. Un momento inolvidable.”

Hoy, Maruja Torres, alejada ya de sus clases y escenarios, permanece en su hogar rodeada de miles recuerdos, fotografías, diplomas, galvanos, cartas de sus alumnas y recortes de diarios que enaltecen su labor. Pero, también recuerda con amor y ternura a Ximena, su única hija que falleció joven, de cáncer, dejándole dos nietos que adora. “El dolor de su ausencia lo aliviaron mis nietos, las alumnas y alumnos porque veía en ellos a mi hija dándome la fuerza para seguir, entregándome a esos pequeños con toda mi alma. Ellos me abrazaban y besaban al llegar y retirarse de cada ensayo o función.”  

Maruja Torres no nació en Puerto Varas, pero ama y siente suya la Ciudad de las Rosas, a la que dedicó gran parte de su vida enseñando el ABC del arte de las danzas y en especial, su admirable Proyecto FONDART del Consejo de la Cultura y las Artes, a fin de crear la Academia de Danza Clásica de la Municipal de Puerto Varas con estudiantes de escasos recursos de las escuelas municipales y colegios de la comuna, haciendo realidad lo que ella misma vivió cuando niña al no disponer dinero para estudiar ballet, lográndolo gracias a la generosidad de su Maestra María Elena Scheuch, quien la aceptó gratis en su academia al conocer su talento y pasión por la danza.

Maruja Torres nace el 24 de septiembre de 1941 y –como ella relata- sus padres informan a los familiares que su hija fue inscrita como María Mercedes Torres Monje, ante lo cual una tía exclamó: “¡Como a las Marías le dicen Marujas, propongo que a mi sobrinita la llamemos “Marujita”! Y así desde pequeña, todo el mundo, incluso hoy ella misma exige sea nombrada “Maruja Torres” o “Marujita”.  “Mi origen fue campesino, nací en San Pablo, comuna de Osorno, en unos campos de la familia Schilling, donde mi papá era conductor de vehículos agrícolas. Allí, de niña me encantaba andar descalza, subir cercos, dar brincos y saltos, improvisar pasos y bailes que producían en mi alma infinita felicidad”.

Sólo conoció el ballet clásico al cumplir 17 años: “Caminaba por unas de las calles principales de Osorno y mis pies se detuvieron a la entrada del hotel donde María Elena Scheuch tenía su academia. Muy nerviosa decidí entrar. No sé cómo, pero me encontré ante ella, hermosa como una muñeca. Me observó y acogió con cariño. Le confesé que me encantaba bailar y había oído mucho de su academia, pero al conocer su costo concluí que no era para mí porque mi familia carecía de medios económicos. La Maestra me escuchó muy atenta y le confesé no saber lo que me diría mi mamá al enterarse que había llegado allí a escondidas. Me integró entonces a su clase para observar mis habilidades. Al concluir la sesión, me dijo: “Doña Maruja, de aquí no se me va más”.  Yo corrí feliz a mi casa y le conté a mi mamá, quien fue a hablar con la maestra para agradecerle y así me convertí en una alumna muy destacada. Para mí fue como un cuento de hadas”.

 


Estuvo siete años estudiando, practicando y danzando en la academia de su Maestra, y para ayudar en su hogar trabajó de secretaria en una empresa de Osorno y cada vez que tenía vacaciones viajaba a Santiago a ver las galas de la Escuela del Ballet Municipal, también asistió a talleres y cursos de perfeccionamiento dictados por destacados maestros como Miguel Latorre, y asistió a muchas funciones de ballet, absorbiendo todo con “mis cinco sentidos siempre atentos para aprender.”

Al poco tiempo Marujita se enamoró, contrajo matrimonio y se trasladó a Puerto Varas para trabajar realizando talleres de danza. Tuvo una hija y al año se separó de su marido. Llevó a su hijita a Osorno donde su madre para que la pueda cuidar mientras ella cumplía con sus clases en Puerto Varas, Ancud, Castro y Río Bueno, además de seguir cursos de perfeccionamiento en Valdivia.

En abril de 1967, su amigo y compadre, Hardy Schaefer Kinzel, fotógrafo profesional, director Revista Licarayen y actual comunicador radial en emisora Gratissima, distinguido de ARCHI por sus programas “Entre Amigos” y “Páginas de nuestra historia”, quien habiendo visto a Marujita danzar en Osorno, la alentó a fundar una academia en Puerto Varas. Así, ella con 27 años inaugura la Academia de Danza y Ballet Clásico Maruja Torres, que mantuvo por 50 años. Además, fue la primera profesora de ballet y danzas de la Escuela de Cultura y Difusión Artística de Puerto Montt durante siete años. En Puerto Varas hizo clases en el Colegio Inmaculada Concepción, Colegio Alemán y Colegio Germania, además de alimentar su alma sensible con la belleza de la música y el canto participando durante décadas en el Coro del Colegio Germania dirigido por Héctor Gutiérrez Valdebenito.

Hoy existe en Puerto Varas un pasaje en sector de Colón que lleva por nombre “María Mercedes Torres”, y sin embargo muy pocas personas asocian este nombre con Maruja Torres. En efecto es la misma persona, y ella declara que sería muy feliz y agradecida del Señor Alcalde de la comuna y Concejales que pudieran acordar y gestionar el cambio de nombre del citado pasaje considerando que todo el mundo la conoce sólo como “Maruja Torres”.

La famosa bailarina y coreógrafa estadounidense de danza moderna, Martha Graham, afirmó que “Los grandes bailarines no son grandes por su técnica, son grandes por su pasión”. El autor de esta nota afirma que Maruja Torres, como bailarina y maestra la movió su inmenso amor por la danza y la pasión de su enseñanza, superando la ausencia de recursos, salas y apoyo, luchando hasta lograr que miles de niñas, niños y jóvenes fueran felices desarrollando sus talentos y sobre todo creciendo como personas.

¡Larga vida a nuestra reina puertovarina!