Y aunque cada año hay diversos esfuerzos para fomentar el autoexamen y la realización de mamografías, las cifras siguen apuntando a que sobre el cáncer de mama hay que hablar siempre.
En Chile, el cáncer de mama es de las primeras causas de muerte oncológica en mujeres, y aunque se ha observado un aumento en los casos entre mujeres menores de 40 años, detectado a tiempo el cáncer de mama puede llegar a tener entre un 80 y 90% de supervivencia a 5 años, según datos de la Organización Panamericana de la Salud.
Pero en Chile la detección temprana continúa siendo un desafío, y así lo recalca en esta entrevista el Dr. Cristóbal Maiz, mastólogo y cirujano de cabeza y cuello de la Clínica Puerto Varas, quien trata a las personas desde que llegan con sospecha de cáncer de mama hasta su cirugía y seguimiento.
¿Cuáles son hoy los métodos más efectivos para una detección temprana del cáncer de mama?
La mamografía es el método de elección para la pesquisa precoz del cáncer de mama. Está demostrado que las mujeres que se mantienen en chequeo regularmente con mamografía, cuando se pesquisa un cáncer, lo hacen en etapas más tempranas, lo que tiene un impacto en el tratamiento, permitiendo reducir la extensión de las cirugías y evitando muchas veces la quimioterapia.
Además, hoy es posible realizar mamografía con tomosíntesis, lo que tiene especial utilidad en las mamas más densas, con más glándula y menos tejido adiposo, mejorando notablemente el rendimiento diagnóstico.
¿A qué edad y con qué frecuencia se recomienda realizar una mamografía o un control preventivo, considerando distintos factores de riesgo?
Existen diferentes recomendaciones sobre la edad de inicio y la periodicidad con que debe realizarse la mamografía, pero lo más aceptado es iniciar desde los 40 años, o 10 años antes que un familiar de primer grado haya padecido la enfermedad y en forma anual idealmente.
Ahora bien, existe un grupo de pacientes de mayor riesgo, que son aquellas que tienen una historia familiar importante, las que han tenido lesiones precancerosas, o cáncer propiamente tal, las que tienen mutaciones genéticas que predisponen a cáncer de mama y las que han recibido radioterapia en el tórax en la infancia. En ellas tiene especial cabida la resonancia magnética de mama.
Desde su experiencia, ¿cuáles son los síntomas o cambios más importantes que deberían motivar una consulta médica?
Si bien algunos cánceres de mama se diagnostican sin ninguna molestia, muchas pacientes sí presentan síntomas. El más habitual es la palpación de un nódulo, masa o poroto en la mama o en la axila. De ahí la importancia de conocer la propia mama, de realizarse el autoexamen regularmente. Otros síntomas habituales son cambios en la piel, de la areola o el pezón, como retracción, enrojecimiento o piel con aspecto de cáscara de naranja. También la secreción de sangre por el pezón debe alertarnos.
Muchas mujeres se preguntan si deben realizarse una ecografía mamaria o una mamografía. ¿Podría explicar en qué se diferencian ambos exámenes y cuándo corresponde indicar cada uno?
La mamografía y ecografía son exámenes complementarios. Cuando uno encuentra un nódulo o masa en la mamografía, generalmente se complementa el estudio con una ecografía para ver mejor sus características: si este es sólido o de contenido líquido, cómo son sus bordes, si tiene vasos sanguíneos asociados, etc. Todo esto nos va dando una idea de si estamos frente a una lesión buena o mala. La ecografía también es muy útil para evaluar pacientes con mamas densas (con menor proporción de tejido adiposo o grasa en la mama) en quienes la mamografía no permite ver mucho.
A menudo se difunden mitos o información incorrecta sobre esta enfermedad. ¿Cuáles son los más comunes y qué es importante aclarar?
Un mito muy difundido es que el cáncer de mama no duele. Me ha tocado ver, tristemente, pacientes que han consultado muy tardíamente con una masa en la mama que les dolía, y como dolía alguien les dijo que no podía ser cáncer de mama. Si bien, el cáncer de mama por lo general no duele, algunos sí lo hacen, por lo que se debe consultar ante la menor sospecha.
Otro mito muy común es que al operar el cáncer de mama, o cualquier otro tipo de cáncer, se favorece su diseminación, su ramificación como se dice coloquialmente. Esto no es así, en general el cáncer está o no está diseminado desde un inicio. Lo que ocurre, es que uno trata lo que puede ver, medir, pero siempre con la precaución de saber y de estimar, que hay un riesgo de enfermedad no visible.
Además, recordar que esta es una enfermedad que no solo afecta a las mujeres. Aproximadamente, por cada 100 mujeres con cáncer de mama, hay un hombre que padece esta enfermedad.
¿Qué tipo de trabajo realiza Clínica Puerto Varas en la detección, tratamiento y acompañamiento de pacientes con cáncer de mama, y cómo se articula el equipo médico en este proceso?
Trabajamos de manera multidisciplinaria con oncólogos médicos, que son quienes indican los tratamientos sistémicos como quimioterapia y terapias dirigidas, radioterapeutas, enfermeras, kinesiólogos, psicólogos y cirujanos plásticos para ofrecerles a nuestras pacientes el mejor tratamiento disponible.
No hay que olvidar que esta es una patología GES, y que por tanto tiene garantizada tanto la protección económica, como los plazos para asegurar que los procesos se desarrollen en los tiempos recomendados.
¿Tiene algún mensaje en especial que entregar en este mes de la concientización del cáncer de mama?
Quisiera hacer un fuerte llamado a realizarse el chequeo mamario con mamografía en forma rutinaria, idealmente anual desde los 40 años. Está demostrado que es un examen que salva vidas, que permite detectar la enfermedad en etapas más tempranas, facilitando su tratamiento y mejorando su pronóstico. Si tienen una duda, acérquense a consultar, ya sea en su consultorio, clínica o dónde puedan. No posterguen este tema, porque eso no ayuda a nadie.