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Dr. Carlos Jurado Veliz se retira luego de más de 44 años de servicio

El Heraldo Austral

El Dr. Carlos Jurado Veliz es uno de los médicos más reconocidos en Puerto Varas con sus más de 44 años de carrera que hizo en esta ciudad como anestesiólogo, desde el año 1975 cuando, con su esposa Maggi Orellana, llegó al Hospital San José - hoy Clínica Puerto Varas- traído por el Dr Wilfredo Teuber que lo contactó en uno de los viajes que el joven Carlos Jurado hizo a Llanquihue donde residía su hermana.

Anestesiólogo como especialidad, Carlos Jurado llegó a ser Director Médico y Director de la entonces Clínica Alemana, y durante las 4 décadas que se desempeñó en el centro privado de salud de Puerto Varas vivió importantes períodos de la historia de la clínica como su modernización y el proceso de quiebra que le tocó enfrentar como Director, siendo uno de los artífices de que Puerto Varas pueda seguir contando con un centro de salud de la calidad que tenemos hoy en día.

Quisimos conocer un poco más de la historia de este profesional, que al hablar nos habla, además, de parte de la historia de esta ciudad, de la cual ha sido una pieza importante.

 

¿Por qué anestesiología?

Desde que entré a medicina, curiosamente, estuve con un maestro de la anestesiología Folch, que me enseñó algunas cosas como las vías venosas, los nombres de algunas venas, porque me entró la curiosidad de ver algunas cosas y él me acogió un tiempo durante el primer año por un período corto. Posteriormente, después de la pasada que uno hace en anestesia propiamente tal durante la formación y como tenía que trabajar para tener sustento -porque en ese tiempo la carrera era gratuita pero algunas cosas tenía que sustentarme- hice clases en colegios nocturnos, por ejemplo, - y después hice turnos de anestesia en el antiguo San Borja, eran turnos internos y siempre me dediqué a la anestesia desde quinto año, y cuando vine para acá, por esas casualidades, me contactó Wilfredo Teuber, para que me incorporara porque aquí  se había ido el anestesiólogo que había.

 

¿En qué año llagaste a Puerto Varas?

En el año 1975 llegué a trabajar en lo que era en ese entonces el Hospital San José.

 

¿Y cómo era trabajar acá en esos años?

Era difícil. Mi señora también trabajó como enfermera como 6 meses. Me tocó toda la época del 73 y el 75 era muy difícil y me tocó ver cosas que todo el mundo las conoce. Las posibilidades de quedarse en Santiago, de obtener algo, no era fácil en esa época y decidimos venirnos por un tiempo, y desde ese tiempo, todavía estoy acá. Los primeros años acá fueron difíciles porque no había nada de lo que hay ahora, en el monitor que tenía apenas podía ver el electrocardiograma, el aparato para la presión era todo manual, no había los anestésicos que hay ahora. Había éter, casi todo se re esterilizaba y el éter era como un tren que cuesta hacer la inducción, después tú lo mantienes y cuesta el despertar y uno andaba pasado a éter. Al principio, me pasaba a buscar el mismo Dr. Raimann porque él empezaba a las 8 de la mañana y terminaba a las 10 y media u 11, la cantidad quirúrgica que había era poca. Había cesáreas y yo empecé por primera vez aquí la cesárea con anestesia regional. La gente se había acostumbrado, cuando no estaba el anestesiólogo a la anestesia general y había algunos pacientes que hasta lo pedían, lo cual, para un parto, no es la mejor anestesia, no es buena y me costó que se aceptara eso.

 

¿Cómo se fue modernizando el tema anestésico?

Evidentemente que la clínica era distinta. Uno iba a cursos y uno mismo empieza a modernizar, a pedir cosas, haciendo contactos en los congresos y vas trayendo cosas y las clínicas crecen porque los profesionales van conociendo adelantos y los van insertando, son cosas que a los propios cirujanos no les gusta porque están acostumbrados a un sistema, pero después se dan cuenta que las cosas cambian. Posteriormente, empezaron a llegar colegas y obstetras, internistas. Varios llegaron, hasta que empezaron a llegar los hijos de los viejos doctores, de Wilfredo Robert Teuber, de Félix Raimann Félix Antonio, que fue el primero que introdujo la laparoscopia, en crear su equipo y hasta el día de hoy excelente. Y los anestesiólogos e internistas ayudamos en este proceso. Todo ha sido un crecimiento de acuerdo al avance que han hecho los propios colegas.

 

¿Cómo es el contacto con los pacientes para el anestesiólogo?

Las intervenciones quirúrgicas que nosotros hacemos acá no son de  una gran complejidad, no hacemos trasplantes, por ejemplo. Lo que más se hace son vesículas, hernia, cesáreas, laparoscopia, cirugía bariátrica y ahora último se han incorporado cirugías arteriales, venosa, traumatología, prótesis de cadera y otras cosas que han ido evolucionando como ha ido evolucionando la clínica y nosotros tenemos que dar la anestesia suficiente para el paciente que llega el mismo día, por razones de costo, y les preguntamos varios parámetros y les explicamos el procedimiento y cuando empiezan a recuperar consciencia uno los ve de nuevo y los sigue y no los deja solos, y el que está de turno sabe y se encarga de tus pacientes. El contacto que tengo yo es muy cálido, uno tiene que llegar mucho a las personas, porque la persona le tiene más miedo a la anestesia que a la cirugía, y no sé por qué, porque con la anestesia no tiene dolor.

 

¿Es que está el mito de que uno se muere en la anestesia?

Pero eso no es así. Es un mito. Tú te mueres por las complicaciones quirúrgicas durante la cirugía, si hay un sangramiento grande, si está muy deteriorado el paciente, pero no por la anestesia. Es mucho más importante que el cirujano haga bien su pega, que opere bien, que coagule bien.

Puerto Varas ha tenido un buen nivel en la salud. La otra cosa importante, que yo no se si ha captado la gente, es que habitualmente nosotros hacemos la misma pega, con los mismos materiales y le ponemos el mismo empeño tanto con los pacientes públicos como con los privados. Si algo pasa en Puerto Varas, un accidente, la clínica es la principal fuente que da trabajo para muchas personas y siempre hay alguien relacionado con la Clínica. Si algo pasa, a alguien vas a conocer y, nosotros, los más antiguos la sentimos como una familia, como algo propio, nuestro y así luchamos, por eso, esta clínica se salvó. Si esta clínica hubiera quebrado y hubiera estado en Santiago estaría cerrada, si no hubiera tenido el empuje de los propios colegas y la gente, cuando llegó el síndico la habría cerrado, pero todos tenían ganas de que esto se mantuviera y borrón y cuenta nueva, si ya perdimos, perdimos, pero hoy mantenemos nuestra fuente de trabajo y seguimos adelante, entonces eso fue lo más importante, y desde el período del síndico al día de hoy es lo mejor que hemos tenido, porque había mucha comunicación. El sindico conversaba con los directivos, conversaba con todos, yo era el vínculo en algunas cosas.

 

¿Te tocó un período súper complicado en la Clínica?

Yo fui Director de la clínica desde el 2012 y hasta el 2018. Me tocó la pre quiebra, quiebra y post quiebra.

En esa época el director del servicio de salud estaba casado con una cirujana que ayudaba en algunas cirugías al cirujano plástico, entones hablé con él y le dije “que era muy probable, entre nos, que esto vaya a la quiebra, y nos estamos preparando para asegurarte que el servicio de urgencia y la atención maternal se va a seguir cumpliendo” y así fue. Además, le di algunos datos al síndico y al gerente, del valor de las prestaciones ya que abusaban con la clínica ya que como estaba con déficit mandaban pacientes y lo que pagaban era mucho menor de lo que gasta el servicio resolviendo las mismas cosas en Puerto Montt, y así fue como logramos mantener la urgencia; con problemas, con altos y bajos y teníamos por obligación que atender a los pacientes de la comuna de Puerto Varas, si era de Llanquihue u otro lado no lo podíamos atender y había que cobrarle, o teníamos que derivarlos, porque teníamos las capacidades para resolver pero no siempre nos dejaban. Entonces ahí hubo un tira y afloja. Después empezamos a vender este servicio porque el Hospital de Puerto Montt, hasta el día de hoy no puede sacar todas las listas de espera que tiene y, hasta el día de hoy se lo está haciendo la clínica y esa es una buena fuente de entrada que hasta hoy tiene la clínica. La clínica tiene servicios seguros y confiables y eso es lo que uno trata de mantener y de sentirse en casa, lo que se ha estado perdiendo últimamente.

Yo estoy agradecido porque la clínica significa una parte importante de mi vida