La tarde del domingo 25 de mayo quedará marcada en la memoria de Puerto Varas y Llanquihue. Un inédito tornado EF-1, con vientos de hasta 178 km/h, azotó las comunas provocando severos daños en viviendas, calles y en la infraestructura eléctrica. Más de 19 mil clientes quedaron sin suministro. En medio de este escenario, la respuesta de Saesa fue inmediata.
Desde su oficina en Puerto Montt, Juan Francisco Castillo, gerente zonal de Saesa, recuerda cada detalle del operativo que permitió restablecer la energía en tiempo récord. “Activamos nuestros protocolos de emergencia apenas se registró el fenómeno. Movilizamos recursos desde distintas zonas del sur y en pocas horas teníamos más de 350 personas y 122 brigadas en terreno”, explica.
¿Cuál fue el principal desafío que enfrentaron como compañía ante esta emergencia?
“El nivel de daño fue altísimo: postes colapsados, cables cortados, tramos completos de red destruidos. Pero quizás lo más desafiante fue la necesidad de actuar con rapidez y precisión. En menos de 15 horas repusimos el servicio al 90% de los clientes, y en 35 horas alcanzamos el 98%”, señala Castillo con orgullo, destacando también que todos los clientes electrodependientes contaron con respaldo energético desde el inicio.
La coordinación fue clave. El ejecutivo recalca el trabajo conjunto con bomberos, carabineros, autoridades comunales y regionales, y con la otra empresa distribuidora de la zona. “La articulación entre actores fue esencial. Nos permitió priorizar sectores críticos, garantizar la seguridad de nuestras brigadas y mantener a la comunidad informada. También habilitamos una oficina móvil en Puerto Varas para atender directamente a nuestros vecinos”, comenta.
Pero no solo la logística fue relevante. El factor humano tuvo un peso enorme en esta emergencia. “Ver a vecinos ofreciendo café, pan, palabras de aliento, fue profundamente emotivo. En medio del desastre primó la solidaridad. Eso nos ayudó a seguir adelante”, dice.
¿Qué reflexión deja un evento como este respecto al cambio climático y su impacto en la red eléctrica?
“El tornado es una expresión concreta de que el cambio climático es una realidad que ya está presente. En Saesa venimos trabajando desde hace años para construir redes más resilientes, estamos haciendo las inversiones necesarias, incorporando nuevas tecnologías y adaptando nuestros planes de mantenimiento para anticiparnos a este nuevo escenario climático”. destaca Castillo.
Sin embargo, agrega que este esfuerzo requiere ser acompañado desde el ámbito normativo: “Necesitamos avanzar hacia una regulación más flexible, que facilite la inversión en obras de mayor complejidad, como el soterramiento de redes o la modernización tecnológica. La adaptación al cambio climático no puede quedar solo en manos de las empresas: se requiere un marco regulatorio que promueva soluciones más resilientes y permita actuar con la urgencia que estos eventos imponen”.
Antes de terminar la conversación, el ejecutivo deja un llamado claro a la ciudadanía. “Durante el invierno, es clave que todos cuidemos la red: respetar las normas de plantación y poda, y avisar oportunamente sobre riesgos. La continuidad del servicio es una tarea compartida entre todos”, concluye.