• 19 de Octubre

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Comunidad puertovarina despide hoy los restos del querido Padre Enrique Bohle Werner

El pasado jueves por la noche, falleció el Padre Enrique Bohle Werner formador de varias generaciones de puertovarinos quien a través de su trabajo como docente y rector del Colegio Germania del Ver...

  • El pasado jueves por la noche, falleció el Padre Enrique Bohle Werner formador de varias generaciones de puertovarinos quien a través de su trabajo como docente y rector del Colegio Germania del Verbo Divino, dejó su sello de sencillez y alegría impregnado en el corazón de miles de vecinos que con pesar despedirán los restos de este gran hombre, cuyos funerales se llevarán a cabo hoy en el Cementerio Católico de Puerto Varas, luego de una Misa por el eterno descanso de su alma a las 12 horas en la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Puerto Varas.

Una Vida de Servicio


“Ser hijo de pioneros, ser miembro de una comunidad, ser parte en la vida de las instituciones y de las organizaciones que esa comunidad se ha dado, haber ayudado a mantenerlas, a fortalecerlas y en algún caso a guiarlas, es por sí mismo un regalo de Dios”. Así se manifestaba al momento de ser distinguido por la Municipalidad de Puerto Varas como “Hijo Ilustre” –en 1998-, el entonces Rector del Colegio Germania del Verbo Divino, Padre Enrique Bohle Werner.

Y es que la vida del Padre Enrique -su niñez, su juventud, el sacerdocio y su desarrollo profesional como docente- está ligada a la historia de una institución que terminó siendo su “familia”: el Colegio Germania del Verbo Divino. Nieto de fundadores del establecimiento, ex alumno, docente y rector por 34 años, también su vocación religiosa se despertó en el colegio. El contacto con los Padres que le hacían clases, las conversaciones con ellos y su dirección espiritual, indudablemente influyeron  en su decisión de ser sacerdote.

 


Enrique Bohle Werner nació en Puerto Varas en 1930. Su padre falleció muy joven, por lo que fue criado junto a sus 6 hermanos por su madre viuda. Tras ingresar al Seminario de la Congregación del Verbo Divino, fue enviado en 1957 por cuatro años a Alemania –al Seminario Misional de San Agustín-, a estudiar Teología. Fue ordenado sacerdote el año 1960, en el Congreso Eucarístico Mundial de Munich. Luego fue enviado a Estados Unidos a estudiar pedagogía, obteniendo un Master en Educación en la Universidad Católica de Washington.

Tras un año en el Liceo Alemán de Santiago, fue enviado en 1965 al Colegio Germania a hacerse cargo del pro-juvenado del establecimiento, grupo de jóvenes que se preparaba para la vida religiosa. Durante un año ocupó ese puesto. De allí hasta 1971 fue profesor de las asignaturas de religión, inglés y filosofía.

Siendo docente del establecimiento, el año 1967, y ante el inminente cierre del Colegio Germania por el retiro de la Congregación del Verbo Divino, junto a otros miembros de la comunidad verbita –el padre José Neudorfer y el Hermano Gorgonio-, recorrió la región invitando a los “amigos del colegio” a reunirse y reactualizar la “Corporación Colegio Germania”, que en 1917 había creado y dado vida al establecimiento.

Logró su cometido aglutinando a un importante grupo de personas en torno al objetivo de salvar el Colegio. La Congregación cede a esta Corporación -en forma de comodato- el inmueble y mobiliario para que el colegio siga funcionando. “Juntando a más de 74 ex alumnos, apoderados y amigos, en esa histórica reunión realizada el 20 de diciembre de 1967 en el Club Alemán, logramos refundar la Corporación, salvando así a nuestro Colegio del cierre definitivo. Para mí éste es el mayor logro de mi vida, gracias a nuestra intervención y al apoyo incondicional de los laicos, salvamos nuestro Colegio”, señala el padre Enrique, quien junto al Hermano Gorgonio y al Padre José, fueron autorizados por la SVD para permanecer en Puerto Varas como colaboradores de la Corporación Colegio Germania.

Se les consideraba una “pequeña comunidad verbita comprometida con su labor educacional, que se desempeña con extraordinaria dedicación y espíritu de sacrificio en medio de numeroso personal laico que dirige el Colegio”.

La época más difícil en la historia del Colegio es superada y en un acto de justicia el padre Enrique es elegido en 1971 por el Consejo de Profesores como Rector. Su larga trayectoria en el cargo se debió en parte al natural acuerdo que se dio entre los tres estamentos fundamentales del Colegio para elegirlo como su máxima autoridad: el profesorado, la Congregación y la Corporación.

 

 


Desde entonces el Colegio toma el rumbo que lo transformó en uno de los mejores establecimientos educacionales de la zona. El sello que marcó la rectoría del Padre Enrique se resume en perseverancia, dedicación y preocupación por el desarrollo y crecimiento constante del Germania. De natural sencillez, el Padre Enrique siempre mantuvo su puerta abierta para recibir a todo el mundo, los alumnos encontraban el consejo y la disposición a una llana conversación, y los profesores buscaban apoyo a sus inquietudes profesionales.

En la década de los 80, el Colegio recibe un espaldarazo de parte de la Congregación, lo que le permite al Padre Enrique obtener otros logros para su querido Germania: un notable crecimiento en infraestructura, con la construcción del Pabellón Arnoldo Janssen, el levantamiento del Ala Norte, el Recinto Polifuncional, los Laboratorios de Idioma, Ciencias y Computación.

El Padre Enrique siempre vio el Colegio Germania como una “casa grande”, el hogar de la gran familia germaniana. Su manera simple y sencilla de ser rechaza interiormente homenajes. No transa ciertos valores inculcados desde su infancia y acrecentados como sacerdote verbita y como rector: el rol insustituible de la familia en la formación valórica basada en los principios cristianos “Los padres son los primeros e irreemplazables formadores de los hijos” señaló siempre. En la práctica de su cargo, ejerció el principio de acoger en el Colegio a toda la familia, sin discriminación intelectual de los niños o jóvenes.

El Padre Enrique dejó la Rectoría del Colegio el 2005, tras una trayectoria de 39 años de docencia, una vida dedicada a la noble misión de educar. Posterior a ello, puso su empeño en motivar la permanente participación de los ex alumnos en el quehacer del Colegio, de mantenerlos vinculados entre ellos y ligados al establecimiento, logrando la creación de un Centro de Ex Alumnos, del cual fue asesor.

Fue también un gran promotor de la participación activa de los laicos. “Cuando nuestros antepasados pusieron los sólidos cimientos de nuestro Colegio, los animaba el ferviente deseo de que este establecimiento formara auténticos cristianos, a la vez que íntegros ciudadanos académicamente bien preparados para continuar estudios superiores. Los laicos fueron los gestores del Colegio Germania, ya que ellos querían un colegio de Iglesia.

“Nosotros estamos llamados a mantener en alto la tradición caracterizada por la solidaridad, la vida familiar, la amistad, la colaboración e integración, el trabajo y la práctica de la vida religiosa. Sólo si valoramos el pasado, sabremos cuidar lo que tenemos ahora para proyectarnos con confianza hacia el futuro” expresó el Padre Enrique Bohle.

 

Fuente:

Anuario 2004

Libro “Misioneros del Verbo Divino en Chile. 1900 – 2000, Movidos por un Ideal”. P. Carlos Pape svd.