Local

Campaña “Toca la bocina solo para saludar” busca recordarnos que Puerto Varas es una ciudad muy amable

El Heraldo Austral

Es un llamado a ser empáticos al conducir, ya que soluciones viales en el corto y mediano plazo no tendremos

Juan Pablo Urrutia, odontólogo, se vino a vivir con su familia a Puerto Varas el 2012 cumpliendo su sueño de niñez de venirse al sur en busca de una mejor calidad de vida.

Sin embargo, hace dos años estaba atendiendo una paciente en su consulta cercana a la Clínica Puerto Varas cuando “nos percatamos de las muchas bocinas que sentíamos en ese instante, lo cual nos llamó mucho la atención, principalmente, porque yo trabajo frente a la Clínica Puerto Varas, donde debería ser silencioso por zona de hospital, y le comenté a la paciente que “deberíamos hacer algo para que esto no sea una tónica en la ciudad” nos cuenta Juan Pablo.

“Pasaron 2 años, uno que fue pandemia y todo fue online y el siguiente con solo algunos colegios en funcionamiento presencial, de manera que la realidad del tráfico en las horas punta estaba aún camuflado. Sumado a esto, las 6.000 familias que llegaron a vivir a la ciudad, y la totalidad de los colegios en modalidad presencial, este año explotó la crisis vial que estamos viviendo actualmente en Puerto Varas”.

Es así como nace la campaña “Toca la bocina solo para saludar” el pasado mes de abril, buscando lidiar con el stress del tránsito de una manera más consciente.

“La idea del sticker que creamos como familia fue con la intención de recordar que Puerto Varas es una ciudad muy amable y que no podíamos perder esta cualidad que tenemos por los tacos que estábamos viviendo. Rememorar los tiempos que si sentíamos una bocina nos volteábamos a saludar al conductor conocido”.

“Toca la bocina SOLO para saludar” no implica no tocar la bocina, sino es un llamado a ser empáticos y amables al conducir, ya que soluciones viales en el corto y mediano plazo no tendremos”.

“Esta es una campaña familiar y con recursos propios, por lo mismo, nos hemos preocupado de que si entregamos un sticker, nos aseguremos que este va ser puesto en un vehículo y no ande por ahí botado y peor aun generando contaminación. Hasta el momento hemos repartido del orden de 600 stickers  y nuestra meta familiar son 2000. Nuestros hijos Elisa, Amara, Franco y Mateo han sido participantes importantes en el corte individual de cada sticker y en la repartición en el colegio. Por mi parte, la red de amigos y pacientes me han ayudado a difundir el sticker y principalmente a hacer masiva la campaña de fondo”.