Tannia Sporman, conocida en redes sociales como la “Enfermera Ardilla”, es una puertovarina de 36 años que además de dedicarse al área pre-hospitalaria, compite en las grandes ligas del Wingsuit, también llamado traje ardilla. Gracias a su desempeño en competencias internaciones –y considerando la inexistencia de torneos clasificatorios para la disciplina en Chile–, Tannia obtuvo un pase al Campeonato Mundial de Wingsuit, que tendrá lugar en California, Estados Unidos, desde el 8 al 12 de octubre.
Con esta inédita clasificación, la puertovarina no tan solo figurará como la representante exclusiva de Chile en el torneo, sino que también se convertirá en la única delegada latinoamericana del certamen, compitiendo mano a mano con otros 40 deportistas oriundos de países como el mismo Estados Unidos (9), Canadá (6), Francia (4) y Polonia (4), siendo las naciones con mas representantes respectivamente.
La paracaidista disputará la modalidad Performance, que consta de nueve saltos totales realizados desde un avión, donde los competidores son evaluados en tres categorías de tres saltos cada uno: velocidad (alcanzar la mayor velocidad media con respecto al suelo), tiempo (permanecer en ventana de vuelo el mayor tiempo posible) y distancia. Los valores se miden a través de GPS en una ventana de competición que se abre entre los 2.500 m y 1.500 m, es decir, cada aspecto se mide en un intervalo de un kilómetro de competición.
Gestión autodidacta
Pese a contar con un destacado historial en el paracaidismo, Tannia explica que su principal sustento económico está relacionado con su profesión: la enfermería, ya sea desde el área pre-hospitalario como también el sector académico, ya que también ejerce como docente en la Universidad Austral de Chile (UACh). En ese sentido, la puertovarina resalta que el sustento monetario de sus actividades aéreas se materializa gracias a pymes, rifas o su propio bolsillo, ya que “no he recibido el apoyo financiero de empresas, ni tampoco del municipio”, explica la deportista.
Sin ir más lejos, toda la logística que involucra su participación en el mundial depende de sus propios ingresos, además de la realización de una rifa a través de sus redes sociales. “El año pasado literalmente hice una colecta para poder inscribirme al mundial, porque solo la inscripción ronda el millón de pesos”, agrega Sporman, todo esto sin incluir pasajes, alojamiento, traje, entrenamientos o incluso los propios saltos, ya que cada intento tiene un valor de 40 dólares aproximadamente.
Desde ahí, la puertovarina hace un llamado a las empresas locales para apoyar su carrera profesional en el rubro mediante auspicios, enfatizando en el desarrollo de la disciplina en el sur y en todo Chile.
Instagram @enfermeraardilla