¿Puerto Varas es un puerto?
Por: Pablo Hübner
Este lunes será feriado. Fiesta de San Pedro y San Pablo. Las costas y los puertos del país vivirán una jornada de celebración, conmemoración, respeto y tradición. La historia de Puerto Varas es también la historia de un puerto.
En el libro “100 años de la navegación en el lago Llanquihue (1852-1952), del autor, Emilio Held Winkler, queda muy claro el pasado navegante de Puerto Varas. Las casas miraban hacia el lago y en los embarcaderos se producían las despedidas y las bienvenidas. Embarcaciones como La Fundadora, El Clara, El Colonia, El vapor Santa Rosa, El Correo, y tantos más, marcaron la vida de la cuenca del Lago Llanquihue. Hoy es más fácil encontrar ruinas que embarcaderos en funcionamiento.
El muelle del centro antes funcionaba como un puerto principal. Hoy es un paseo peatonal. Por la costanera hacia el norte se ven las pasarelas que usan la vieja infraestructura de salmoneras. Algunas de las pasarelas están destruidas, inundadas. Durante los temporales, con el movimiento del agua, suenan como si fueran portones. La escena es ruidosa, metálica y fría.
Puerto Varas tiene una vocación turística. Probablemente la mayoría de los turistas tomó una foto del lago desde la orilla. ¿Cuántas son las fotos que se tomaron desde el lago, mirando la ciudad? ¿Cuántos habitantes de Puerto Varas nunca han navegado en el lago?
En el uso deportivo, recreativo y con sentido de transporte, se puede avanzar mucho. Puerto Varas podría tener embarcaciones de transporte que recorren estaciones, al menos desde el centro hasta el sector de Playa Venado, integrando bajadas como verdaderas estaciones. Podría promover el desarrollo de embarcaciones turísticas todo el año, con servicio de almuerzo, cenas, eventos. Puerto Varas podría tener una marina pública que ordene a los distintos grupos deportivos que están ubicados en la costanera. La ambición de la nueva costanera, con todas sus etapas, debería mirar con atención la oportunidad de recuperar de una buena vez, y para siempre, el uso del lago en la costa de Puerto Varas.
Con el deporte náutico la comunidad gana. Con el turismo la comunidad gana. Con el transporte público la comunidad gana. Embarcaderos con negocios que permitan vincular a todo el encadenamiento productivo del turismo. Infraestructura marcada por el estilo y belleza local. Un verdadero escenario para la vida en el lago, un anfiteatro natural.
Los avances que se han realizado para fortalecer el uso deportivo, recreativo y turístico del lago existen, pero nadie podría decir que son suficientes. Tal vez lo más justo sería partir por poner en valor la obra. Rescatar lo que va quedando del barco Santa Rosa. Tener las ruinas del barco Santa Rosa en su estado actual de abandono es una declaración. Un museo dedicado a la navegación del lago Llanquihue surge como necesario.
Para entender el futuro hay que mirar hacia el pasado. Una comunidad sin historia se pierde en la imitación de un destino que por lo general no le pertenece. Se transforma en un lugar que podría ser cualquier lugar, y que se parece tanto a otros lugares, que pasa a ser ninguno. La derrota es ser un imitador ante la ausencia de capacidad para crear lo propio. Y es también el naufragio de una gran oportunidad histórica.
Los barcos que fueron, incluyendo al capitán Hasse, deberían ser guías, más que sólo memorias de un puerto dulce. Puerto Varas debería abrir los ojos al puerto que alguna vez fue junto al lago Llanquihue, para así, unir voluntades y aprovechar la oportunidad de encontrar una vez más, su vocación navegante.
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