Oposición

Por: Pablo Hübner


En Puerto Varas la mayoría del concejo municipal se podría decir que pertenece a la derecha. O a alguna de las derechas. Al menos así se le planteó a los votantes en la última elección municipal.

El trabajo del concejal tiene una mezcla curiosa: autonomía, independencia, pertenencia, individualidad y trabajo en equipo. El concejal participa de eventos, integra la foto, ofrece felicitaciones, permite asignaciones que van en beneficio de la comunidad. Es un colaborador, un facilitador, un puente entre la inquietud y la solución. Muchas veces es quien permite y valida. Y, por cierto, tal vez lo más relevante, es un fiscalizador. Tanto es así que incluso se le solicita que sea un justiciero.

La presencia de concejales de distintos sectores políticos debería ofrecer representación a toda la comunidad. Al menos esa es la idea. La diferencia entre quienes son más de oposición que de adhesión es bastante evidente. Se nota sobre todo en la fiscalización. La fiscalización de quienes apoyan al gobierno municipal de turno suele descansar en temas importantes, pero carentes de controversias mayores: mejorar un reductor de velocidad, integrar señalética por seguridad vial, disponer de un basurero nuevo, arreglar un columpio. En el caso de quienes son de oposición, el cuestionamiento suele tener que ver con decisiones más gruesas: el plan contra el cambio climático, el término anticipado de un contrato, los procesos de licitación de grandes obras, entre otros.

Cada concejal está construyendo su propio legado mientras ejerce el cargo. La justa aspiración de seguir siendo concejal por el próximo período, o incluso, postular al cargo de alcalde, suele ser parte de sus pasos. La intención tiene sentido, por mucho que no siempre se cumpla. De hecho, si algo curioso hay en la historia de la última elección municipal es la ausencia de candidatos al cargo de alcalde de derecha que vengan como concejales del concejo municipal anterior.

Entre los concejales los conflictos no son nuevos. Pactos formales y tácitos recorren las votaciones de cada punto en tabla, sobre todo los más problemáticos, mientras el tiempo arma y desarma afinidades. Lo que se dice, lo que se conversa, lo que se acuerda. Lo que se omite. Lo que se calla. Si bien la derecha es mayoría en el concejo municipal, su fragmentación es conocida y ha marcado la historia reciente a nivel local.

Hace unos meses tres de los cuatro concejales de derecha decidieron presentar ante el Tribunal Electoral Regional la situación del cuarto concejal de derecha, Juan Patricio Godoy. Licencia médica, viajes, cantos, explicaciones, informe de Contraloría advirtiendo problemas, la historia es conocida. Lo nuevo es que la causa ha sido admitida por el tribunal y pronto se resolverá. En esta gestión no participan los concejales del oficialismo. Es una causa de la derecha. El concejal cuestionado fue electo con el apoyo de Evópoli. El partido, integrante de Chile Vamos, lo respaldó y llamó a votar por él. Hoy, lo que queda del partido, si acaso algo queda, advierte no tener mucho que ver con su recomendado. Se trata del mismo partido político que obtuvo el triunfo en la encuesta telefónica, proceso que se aplicó como deficiente mecanismo particular de primarias, para determinar al candidato de la derecha en la última elección municipal.

Así, Puerto Varas una vez más ve condicionado el comportamiento del concejo municipal por los efectos de la judicialización que ofrece el Tribunal Electoral Regional. Ya pasó durante el último gobierno municipal de Ramón Bahamonde, lo que determinó severamente el proceso de la comuna. Cuesta creer que ese juicio político benefició a Puerto Varas. Si bien son casos distintos, tienen como denominador común la incertidumbre y el conflicto. ¿La presentación era inevitable? ¿No se podría resolver esto de otra manera? ¿Tan poco duró la eficiencia de las comisiones de ética?

Por lo pronto, hasta que el Tribunal Electoral Regional no diga lo contrario, el voto de Juan Patricio Godoy sigue siendo tan válido como siempre, pero no por eso será el mismo. La adhesión o el rechazo a las iniciativas, así como la intensidad y foco de la fiscalización, tienen relación con la posición política en el marco de un sector: oposición o adhesión. Si bien todos quieren lo mejor para Puerto Varas, el partido político Puerto Varas no existe. Lo que existe es una adhesión y una oposición, donde hay adherentes y opositores que se encuentran o distancian. Los cambios marcan el camino. Por ejemplo, durante el gobierno municipal anterior, Juan Patricio Godoy era cercano a Antonio Horn. Ambos se mencionaban mutuamente con frecuencia en cada intervención. Todo indica que en este gobierno municipal eso ya no será así.

¿Perdió la mayoría la derecha en el concejo de Puerto Varas? ¿Nunca la tuvo? ¿Por qué?

Hoy, investigaciones aparte, con o sin mérito, con o sin inevitabilidad, por hacer justicia o por ser justiciero, el voto del concejal Juan Patricio Godoy pasa a ser el que decide.

 

 

 

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